Llegó el día. Por fin la tenemos entre nosotros. Siete de noviembre, chupito de los grandes y general para todo el periódico. Teníamos ganas. Tenerla al lado, a mi lado, da confianza. No sé por qué eso de hacerle la última pregunta y saber que me va a responder lo más acertado posible me da tranquilidad. Mucha. Pero además me gusta tenerla cerca para hablar de nuestras cosas o para desahogarnos de la tensión recordando a ‘caramelito de café’. Son muchos años, muchos enfados, muchos cariños y algún que otro abrazo. Serían muchos más por su parte, pero soy tan despegada que eso de los abrazos no va mucho conmigo. Lo sabe. Lo sé que lo sabe.
Ojalá la campaña electoral nos diera un respiro y pudiéramos echarnos el mejor chupito de la vida. Pero claro, cabe la posibilidad de que terminemos en un lío de los buenos y tampoco es plan. Este día especial, especial para mí y seguro que para muchos de El Faro, se esperaba con ganas. Con tantas que ni las barbaridades que nos vaya a soltar esta tarde Ortega Smith por esa boquita nos va a enmierdar el día. Que hable de sus muros, de su ‘selección de inmigrantes’ y de sus devoluciones, tiene que haber espacio en este mundo para todos. Qué le vamos a hacer, también para estos clones del radicalismo criado entre algodones que se permiten el lujo de idear su propio mundo como el ideal para desalojarnos al resto.
El 7 de noviembre vamos a tener que enmarcarlo. Ya hemos tachado demasiadas fechas en el calendario y hemos escuchado canciones elegidas para cada puñetera jornada. Ahora solo nos toca teclear, reírnos, enfadarnos, comer galletas de chocolate, esperar el comentario made in bruja del norte que tanto queremos escuchar, ver dormir a nuestro ‘caramelito de café’ en mi despacho mientras ladra cada vez que tocan el timbre, recordar aquellos mensajes en twitter del Ministerio de Interior en esas madrugadas de infierno, escuchar el ‘ya era hora’ cada vez que alguien dice eso de ‘tengo vídeo’ y celebrar los cumpleaños con pastelitos.
No te quejarás que encima te he hecho compartir la página con nuestro Juan Amado, siempre reivindicativo en su lucha por la mejora de las condiciones de los guardias civiles, nuestro Juan y nuestro Amado. Eso es un lujo. Y que estés en la esquina, con nosotros, es la mejor de las noticias que nos has podido dar. Digno de una nenaza de categoría. Única.






