Pistoletazo de salida a una campaña electoral extraña. La pegada de carteles pasó a otro plano y a los actos de inicio de esta andadura al 10N no acudieron ni los fieles. Media Ceuta está de puente y la otra media apura una ‘Mochila’ en familia y algo de descanso o sigue currando porque las vacaciones no son para todos. Y en medio de esa noche de mochileros de camino a los montes y de niños y no tan niños disfrazados lo más diabólicamente posible, los partidos tomaron pequeños rincones de la ciudad para pedir el voto, para animar a los ceutíes a estar ese 10N en las urnas. Lo hicieron con mensajes que ya no calan. Ni tan siquiera el confuso de la senadora popular sobre la nacionalidad y la compra del voto levanta ya ampollas. La gente pasa, pasa de los políticos, pasa de sus mensajes, pasa de sus campañas y pasa de sus promesas. No hay capacidad de atracción capaz de retirar el gran enojo social que existe por todo lo que está pasando y por esta broma macabra de tener que repetir de nuevo el mismo gesto de hace solo unos meses.






