La llegada de un niño siempre es una buena noticia para una familia. Sin embargo, los padres cada vez tienen más obligaciones y menos tiempo para pasar con sus pequeños, por lo que se tiende a recurrir a la socorrida figura de los abuelos, colectivo que ayer celebró su día.
Basta con acercarse hasta la playa por la mañana para ver a los más pequeños de cada casa junto a los más mayores, una unión muy enriquecedora para ambas partes, según destacan los expertos.
Y es que a muchos niños les encanta estar con sus abuelos por diferentes y variadas razones. Algunos porque al lado de los abuelos no existen ni tantas órdenes ni obligaciones, y otros porque con ellos disfrutan de actividades como ir al parque, salir de paseo o comer dulces, por lo que se acaban viendo más como amigos que como familia.
En la mañana de ayer el pequeño Álvaro disfrutaba de una jornada de playa junto a su abuelo Gonzalo Llorente. Este jubilado tiene dos nietos un niño y una niña y según confesó le encanta estar con ellos.
“Ellos tienen sus padres y yo me quedo con ellos cuando les hace falta, pero no es la regla general”, indicó.
En el otro extremo de la balanza estaba Mercedes Sánchez, una abuela primeriza que nunca ve la hora para estar con su nieto Mario. Y es que esta es una relación abuela-nieto que se vive en la distancia, ya que el pequeño reside en Madrid junto a sus padres.
“Ahora me lo he traído aquí quince días conmigo, pero yo siempre que puedo subo a verlos”, afirmó Sánchez.
Junto a Mercedes estaba Toñi Pérez con su nieta Berta. Las dos señoras destacaron cómo habían cambiado las cosas desde que criaron a sus hijos, “ahora hay muchos adelantos para los bebés y para los padres”, expresaron.
Pero sobre todo, lo que más les ha llamado la atención en este reencuentro con la más tierna infancia han sido los pañales. “Antes estábamos todo el día lavando pero los pañales te quitan mucho trabajo, es el mejor invento que han hecho”, sentenciaron.
Por su parte, Toñi sí pasa todo el tiempo con su nieta ya que su hija por cuestiones de trabajo no puede hacerlo, por lo que ha tenido que ponerse manos a la obra y recordar las tareas que realizaba cuando los pequeños de la casa eran sus hijos. “Estoy muy contenta y muy feliz, porque la estoy disfrutando mucho y paso con ella todo el día prácticamente”, indicó.






