De nuevo la amenaza. De nuevo las medidas incongruentes que convierten a Ceuta en otra ciudad al margen de todo después de que dos furgonetas con muestras biológicas quedaran bloqueadas en Algeciras desde el pasado lunes. Aduanas impedía su salida y se corría el riesgo de que muchas de esas pruebas se perdieran. Como una medida de gracia, ayer se permitía la salida de ambos vehículos, pero el problema no se ha solucionado. La situación es de tal envergadura que no se puede continuar así, con el riesgo que supone la pérdida de análisis pero, sobre todo, de pruebas que no pueden volver a repetirse, de biopsias, de análisis procedentes de operaciones... Las administraciones deben tomarse en serio esta situación, tan en serio que constituye uno de los problemas graves que tiene esta ciudad y que, a tenor de los acontecimientos, no se había solucionado como nos dijeron.
Ceuta no puede depender de un cambio de criterio, de una aplicación de normativas, de unas decisiones que pongan en riesgo este tipo de pruebas. No se lo puede permitir ni debe de consentirse. Por eso mismo, dada la gravedad de lo que está sucediendo, se ha echado de menos una comparecencia urgente de las dos administraciones para adoptar una posición única y combatir este tipo de actos. Además, claro está, de informar a la ciudadanía a través de los medios de comunicación de las decisiones válidas tomadas. Es evidente que las que se habían tomado hasta el momento quedaban en el aire, porque hemos asistido a otro bloqueo. No podemos tomar lo que está pasando como algo normal porque no lo es y porque se está poniendo en grave riesgo unas pruebas vinculadas directamente a la salud de todos.






