“Debería haber muchos Vicente Rubios”, decían ayer en Acefep. Se referían a alguien que no tuviera miedo a contar su vida, su enfermedad mental, en este caso la esquizofrenia. Él fue el protagonista del IV Videofórum de Acefep, presentado por la consejera de Cultura, Mabel Deu, y el vicepresidente de la asociación, Francisco José Ganformina.
–¿La realidad supera a la ficción?
–Bueno,creo que en este documental se cuenta la realidad tal cual es, desde lo que más te ha hecho sufrir hasta lo que más te ha hecho disfrutar. Si he pasado momentos duros, desde el proceso de rehabilitación he vivido los momentos más agradables de mi vida.
–¿Es difícil interpretarse a uno mismo?
–No me interpreto; es un documental, y el que aparece soy yo, excepto en algunas escenas, como la primera entrada al hospital.
–Empezó a rodar antes de que se le diagnosticara esquizofrenia. ¿Cómo cambió el documental?
–Empecé grabándome con la intención de hacer un largometraje de ficción. Tenía la idea de dar un mensaje mesiánico y encontrar mi alma gemela. Me metí tanto en aquella fantasía que tuve que ingresar en un hospital psiquiátrico.
–¿Cómo recibió el diagnóstico de la esquizofrenia?
–Al principio lo rechacé, pensaba que sería un malentendido, que el mundo no me entendía, y luego me di cuenta de que no; la medicación me quitaba esas fantasías y tenía un sentido. Es difícil aceptar que tu cerebro te ha estafado, que tus sueños son delirios.
–¿Cómo explicaría al resto de personas qué son los delirios?
–Para entenderlo, me ayudo mucho el establecer un paralelismo con los sueños. El que sueña por la noche tiene fantasías, tiene emociones, pero al despertar es consciente de que todo era un sueño. Al tener una enfermedad mental tienes ese mismo tipo de fantasías, pero despierto. Por tanto, no eres consciente de que estás soñando. Para desligarte, es necesario que una tercera persona te abra los ojos.
–¿Qué diferencia existe entre usted, con una enfermedad mental diagnosticada; y yo?
–Ninguna. Precisamente, el hecho de que me hagas esa pregunta es una muestra de que todavía permanece el estigma, y el estereotipo.
–Estoy delante de usted. Me dicen que tiene una enfermedad mental. ¿Puedo esperar ese estereotipo?
–No. Sólo un porcentaje muy pequeño de las personas con enfermedad mental son violentas, y se trata de gente no medicada o no diagnosticada.
–¿Puede curarse la esquizofrenia?
–En principio no, pero hay casos que dejan la medicación. Yo voy por ese camino, llevo ya cinco años sin ningún episodio de delirio.






