Para muchos ha pasado desapercibida. Para la Guardia Civil seguro que no. Que de 22 ocupantes, 20 sean menores no es una anécdota. El fenómeno de la inmigración esta ahí, a nuestro lado, pasando la frontera, en donde se hace negocio con personas en una clara escenificación de los traficantes de esclavos. Por cierto, algo que sigue existiendo en muchos países africanos, que se difunde y denuncia por oenegés, mientras la sociedad sigue adormecida viendo esto como algo normal.
Ustedes son libres de hacer las lecturas que quieran. Los comentarios que se publicitan cada vez que se difunden informaciones de este tipo tienden hacia el mismo camino: invasión, delincuencia, que se vayan, expulsión. Yo no voy a entrar en esos debates. No merece la pena. A estas alturas los pensamientos se han enquistado de tal manera que nadie puede buscar un cambio. Hay demasiados intereses en el fomento del odio. Tantos que constituye ya todo un negocio con aspiraciones a representación política. Ahí lo dejo.
Pero como les decía. La embarcación cargada de menores que llegó ayer a Ceuta viene a simbolizar hasta qué punto se mueven las pequeñas redes (que no mafias) dedicadas a la introducción de personas. La elección de tantos menores no fue casual, como tampoco el precio que habrán tenido que abonar por una travesía que no resultó como se esperaba y para la que suelen ofrecer segundas oportunidades. Un ‘2x1’, como en las rebajas.
Es inusual encontrarse un caso así, con tanto menor protagonista de una exposición clara al riesgo. Ya no solo en la travesía sino en la forma como consiguieron llegar a Ceuta, empapados, con frío, rozando la hipotermia, en unas condiciones que podían haberse torcido de no ser por la rápida intervención de las fuerzas de seguridad. No importó nada en una vía que ahora solo escribe una parte de la historia. Después hablaremos de fugas.






