El ballet de Carmen Roche actuará esta tarde (20.30 horas) en el ‘Siete Colinas’ para representar ‘La Bella Durmiente, sueña’, una adaptación del cuento clásico que espera llamar la atención de los pequeños.
Carmen Roche es una mujer que ha entregado su vida y todos sus esfuerzos a la danza. Apasionada y disciplinada, actualmente está volcada en la docencia y en “crear público”. Con esta máxima acude su ballet a Ceuta para representar ‘La Bella Durmiente, sueña’, que se podrá ver esta tarde (20.30 horas) en el ‘Siete Colinas’.
–Su ballet representará hoy en Ceuta el espectáculo ‘La Bella Durmiente, sueña’. ¿Qué va a poder ver el público?
–Bueno, pues una Bella Durmiente muy joven y actual. Se trata de una niña que estudia danza académica, quiere pasar una audición y buscando qué opciones hay en ese momento encuentra el ballet de Carmen Roche. Ella es japonesa, viaja a Madrid y viene con el ballet a ensayar. El coreógrafo es el príncipe y su madre hace de hada. En definitiva, se trata de una historia bonita, muy fresca y agradable en todos los sentidos.
–Se ballet está realizando diversos espectáculos dedicados a los más pequeños como pueden ser ‘Patito feo’, ‘Cenicienta’ e incluso ‘La Bella Durmiente’...
–Lo hacemos porque creo que es el momento de crear público también. En España hemos formado a muchos buenos bailarines que están por el mundo bailando y engrosando las filas de las grandes compañías, pero creo que adolecemos de público. No hay demasiada gente que vaya a la danza. Pienso que hay muchos niños y es el momento adecuado de educarlos para cuando sean mayores. Diariamente me encuentro bailarines que me cuentan que comenzaron a ensayar y a prepararse a raíz de haber asistido a un espectáculo de danza. Este es el motivo, que me parece que es el momento de acercar la danza a los niños. Para ello hay que hacer cosas amenas y bonitas, porque si no luego llevamos a los niños a ver espectáculos que finalmente les aburren.
–En alguna ocasión ha manifestado que sería partidaria de que se enseñara folclore a los niños en el colegio. ¿Por qué?
–Porque sería un acercamiento a nuestras raíces y a nuestra historia. Los grandes coreógrafos del mundo se han inspirado en el folclore de sus países de origen. Por ejemplo, Jiri Kilian se inspiró completamente en el folclore de su país (Yugoslavia) para sus obras. Por otro lado, Maurice Béjart se dedicaba a viajar por el mundo entero para aprender bailes como los de la India. Sin duda, el folclore aporta mucho siempre.
–Precisamente su escuela de Danza (Scaena) ha creado un ‘Campamento Urbano Infantil’...
–Sí, para animar a los niños en diferentes disciplinas. Hay muchos pequeños que se dedican a hacer hip-hop o funky y no conocen otras cosas. Igual están dotados para cantar o para interpretar. Este campamento va a tratar de conseguir sacar los talentos ocultos de los críos. Será como una especie de encuentro creativo.
–La oferta de danza clásica en España es prácticamente inexistente. ¿A qué cree que se debe?
–Tenemos mucha tradición de danza, porque ya en el siglo XVIII primeras bailarinas españolas fueron a Japón y a la ópera de París, pero nos falta mucha cultura. Creo que desde hace algún tiempo no hemos sembrado nada. Al no tener cultura no hay quien empiece, aunque pienso que ahora hay un montón de bailarines extraordinarios para formar un enorme cuerpo de baile fantástico. Eso da alguna esperanza.
–Precisamente el programa que presentaba su hijo (Víctor Ullate, ‘Fama, a bailar’) ha ayudado a que se crea en la danza clásica...
–No cabe duda. Lo que él ha hecho es enviar el mensaje de que la danza clásica es la base de todo. Ahora, cuando vienen los niños dicen que quieren estudiar hip-hop, pero saben que también tienen que machacar el clásico. Esto es ahora muy común y positivo.
–Su profesión se caracteriza por el rigor y el esfuerzo. ¿Son éstos dos valores que están en horas bajas en la actualidad?
–Yo discrepo un poco de esa afirmación. Quizá haya que motivar un poco más a los jóvenes, porque antes venían un poco más motivados, pero creo que en el momento en que tú los motivas no hay ningún problema. Yo no he tenido ninguna incidencia con los alumnos. Es más, se vuelven muy trabajadores y además se enamoran. Lo bueno que tiene la danza es que como cada semana se avanza un poquito más se vuelve muy atractiva. Hoy estiras un poquito más el pie, un día sientes mejor tus brazos, otro día te colocas mejor y cuando empiezan a cogerle el gusto no quieren dejarlo.
–En todo lo que usted hace proyecta esa vocación docente que quizá le llevó a retirarse de los escenarios. ¿La podremos volver a ver bailar algún día?
–¡Ay! No, por favor. (Risas) Prefiero no asustaros. Ya soy muy mayor. (Risas). No puedo bailar, solo pensar que tendría que ponerme las puntas... No lo sé, no lo sé. Tendría que hacer un gran esfuerzo y ponerme en forma. (Risas). Esto no entra de momento en mis planes. Lo que sí entra es ser abuela, aunque eso no depende de mi. (Risas).
–Su centro de Artes Escénicas está ubicado en el antiguo estudio de Antonio el Bailarín. ¿Cómo lo consiguió?
–Pues con mucho esfuerzo. Aquello estaba hecho polvo y hubo que ponerlo de pie. Lo cierto es que una vez que el trabajo ha estado terminado ha sido muy satisfactorio porque es una sede preciosa. Además, seguro que quedará ahí el genio bailando de Antonio.
–Desgraciadamente no podrá usted acompañar a su ballet...
–Pues no podré ir porque tengo reuniones muy importantes relacionadas con una nueva producción, pero espero que la gente disfrute muchísimo.






