Si una bodega anuncia los infiernos, un desván promete un paraíso un tanto fané, donde los cuerpos muertos se ofrecen en una pulverulenta claridad, un elíseo vegetal que, en su vacío de verde, hace que te sientas en un bosque tropical mustio, en un cañaveral artificial donde te sumerges en una sauna blanda."
Este breve párrafo pertenece a "La misteriosa llama de la reina Loana" , una obra en la que el autor italiano nos deleita con un recorrido, casi detectivesco, por la memoria perdida de su protagonista.
Umberto Eco, polivalente, hermético, consumado narrador, se forma académicamente como doctor en Filosofía. Su relatos son siempre especiales, distintos, peculiares. Quizás el mejor ejemplo sea su obra más conocida "El nombre de la rosa", a medio camino entre la filosofía, la historia y la novela negra, ambientada en una edad media oscura, en una abadía recóndita, dotada de una impresionante biblioteca:
"Los libros no están hechos para que uno crea en ellos, sino para someterlos a investigación. Cuando consideramos un libro, no debemos preguntarnos qué dice, sino qué significa."
Pero su amplia visión del mundo en que vive lo lleva mucho más lejos, y a nosotros con él. "El Pendulo de Foucault" y su particular modo de ver el esoterismo y la magia, "La isla del día antes" en la que, con el pretexto de la línea de cambio de fecha, nos ofrece un relato particularmente impactante. No consigo quitarme de la cabeza la forma en que los marinos pretendían medir la longitud.
"El cementerio de Praga" supone para mi un antes y un después en cuanto a la consideración que siento por el autor. Aparecen espías y conspiraciones por doquier, su retorcido, malintencionado y sibarita protagonista nos ofrece un final a su medida.
No he tenido tiempo ni ocasión de leer "Numero zero", así que me lo reservo para mi último contacto con el autor.
Pero quizás sea "Baudalino" la obra que mas curiosidad me ha provocado, y no ya por la historia en sí, muy al modo Eco por otra parte, más bien ha sido el estilo narrativo, reservado únicamente a los maestros, un estilo en que evoca el modo de escribir que utilizaban los autores medievales en sus manuscritos.
En resumen, más allá de cualquier otra consideración, Umberto Eco representa para mi, la perfecta conjunción entre imaginación creativa y estilismo. Lo oculto, la intriga, el thriller, lo fascinan y hace que, quien lo lee, se sumerja en un universo casi irreal, con personajes trazados con pincel fino, que, aún siendo malos, son tratados con una inusitada ternura.
Si hiciera recomendaciones, recomendaría vivamente a este autor, que ya no está, pero que nos ha dejado un legado resplandeciente:
"Cuando los hombres dejan de creer en Dios, no quiere decir que creen en nada: creen en todo".





