Las imágenes de miles de familias destrozadas por los conflictos bélicos originados en sus países y obligadas a emigrar nos llegan día tras día.
Parece que nos hemos hecho callos en nuestro corazón y en nuestra percepción del mundo, puesto que tras unos minutos de impacto (algunos ni eso) volvemos a nuestras labores ajenos a una realidad que podríamos estar sufriéndola en nuestras propias carnes. No es así (de momento, las desgracias llegan siempre sin avisar), así que nos convertimos en cómodos espectadores de una realidad que está superando a una Europa completamente desconcertada.
A las imágenes de niños y bebés en malas condiciones, de padres golpeados y gaseados, de perros sueltos a modo de veto a una migración tan trágica se va respondiendo sin un plan de acción concreto. No lo hay ahora ni lo hubo antes. Parece que nos hemos olvidado de los muertos en el Mediterráneo, del hundimiento de barcazas con cientos de migrantes, de los que parten de sus países y nunca más se sabe. Cada información desplaza a la anterior, ni tan siquiera las oenegés, tan críticas en otros periodos, saben estar a la altura de lo que pasa con un discurso medianamente claro. A algunas entidades de postín pareciera que ésto les ha tocado en verano, de vacaciones, y esperan a septiembre para pronunciarse al respecto.
Vivimos atrapados en una gran tragedia sin que las grandes potencias sepan qué hacer. Peor aún, no existe siquiera un camino de unión, un lenguaje común, una respuesta sólida ante lo que está pasando. Esa falta de unidad da espacio a los mensajes racistas, de radicales aupados por sociedades en crisis... no hay mejor vivero que el actual para hacer nacer en muchos ciudadanos ese odio al distinto, al que llega, al que huye. Lo de refugiado se perdió por el camino, ahora se les etiqueta como problemáticos, como potenciales artífices del desastre de países (tendrán la culpa de las crisis económicas y de las desafortunadas gestiones políticas, tiempo al tiempo).
¿Dónde están los posicionamientos de Europa, los comités de defensa de los derechos humanos, los bloques de asociaciones encargadas de denunciar las salvajadas que se están produciendo?, ¿de vacaciones?
El drama no nos puede llegar por capítulos a conveniencia, aunque parece que eso esté pasando. ¿Y si mañana somos nosotros?





