El pasado domingo sorprendió a propios y extraños el Secretario General del Partido Socialista Obrero Español, el mismo que hace unos meses quiso hacer la “gracieta” de “perder” las vocales y apareció como el impronunciable Pdr Snchz, un nombre que duró lo que parecía que iba a durar él mismo en ese puesto en el que sustituyó al “novel” Alfredo Pérez Rubalcaba, perejil de casi todas las salsas de lo más turbio que ha dejado el PSOE en los últimos treinta años (GAL, 11M, Faisán), tras la retirada del peor presidente de Gobierno que ha tenido España después la Constitución de 1978 y posiblemente antes.
Pedro Sánchez, que heredaba el PSOE desvirtuado de su modelo Rodríguez, y del que dije, cuando apareció, que teníamos al mejor clon del anterior Presidente del Gobierno, recibió un partido que también había perdido en los últimos años al menos tres de sus siglas pues no era ya ni Socialista ni Obrero ni, sobre todo, Español. Pues bien, de pronto, Sánchez ha querido recuperar la “E”, de forma un poco forzada, eso sí, y se presentó ante su parroquia, en lo que fue su proclamación como candidato a la presidencia del Gobierno para las próximas elecciones generales, con el fondo de una enorme Bandera de España, que llenaba la pantalla ante la que se presentaba, al más puro estilo americano, rompiendo la imagen que, desde hace muchos años, nos había ofrecido su partido, en cuyos actos era más común encontrar banderas republicanas, de otros países de la izquierda, Venezuela, Cuba, esteladas catalanistas o, incluso, de plataformas sociales como el movimiento gay, o cosas por el estilo y no era extraño escuchar frases como “el Partido Popular se apropia la bandera de España” mientras ellos renunciaban a exhibirla, salvo que de celebrar algún triunfo de “la Roja” se tratara. Eso sí, la exhibición parece que duró cinco minutos al comienzo del acto y otros cinco al final, porque más tiempo podía producir un sarpullido o conjuntivitis aguda a algunos de los presentes y tampoco era cosa de que llegara el SAMUR para atender urgencias de “banderitis”. Ya decía hace unos días, en otro artículo, que los resultados de las últimas elecciones municipales y autonómicas apuntaban a una desaparición más que probable de los restos del partido socialista que había dejado Rodríguez porque el sector más radical acabaría siendo fagocitado por Podemos, después de haberse merendado a Izquierda Unida y, de no andar listo el sucesor, el sector moderado se decantaría por Ciudadanos, a poco que el partido de Albert Rivera lo haga medio bien. Por tanto, ante la más que tenebrosa perspectiva que se le presentaba a este radical de izquierda de cara a las próximas elecciones, después de los apoyos incondicionales con tal de que no gobernara el PP, concedidos al partido de Pablo Iglesias II, el que se compadece de los “prisioneros” de ETA, no sé si por idea propia o por alguna recomendación externa o interna, Sánchez ha querido ofrecer una imagen de moderación para paliar en parte el desastre que se le avecinaba. Pero no cuela, Sr. Sánchez. No cuela esa falsa imagen de moderación en alguien que dice “nunca pactaré con populistas” y le basta que pase la jornada electoral para, al día siguiente, instruir a sus candidatos al objeto de que apoyen a las diferentes formas en que el partido de Iglesias se ha presentado subvirtiendo la voluntad expresada en las urnas por la mayoría de los españoles y pactando con partidos radicales o separatistas con tal de evitar que el partido más votado, el PP, pudiera formar gobiernos, aunque fuera en minoría por sus propios pecados. No deja de sorprender, sin embargo, que algunos de los periodistas más próximos al Partido Popular, especialmente a su presidente el Sr. Rajoy, como es el caso de Francisco Marhuenda, han interpretado este gesto decorativo, porque no ha sido más que eso, como un canto al centrismo moderado por parte de Pedro Sánchez, con frases del tenor de "El candidato Sánchez se envuelve en la bandera" o "Pedro Sánchez posee las cualidades personales y políticas para encarnar esa vuelta a la centralidad que los intereses de España, y los propios del partido, reclaman”. Qué pronto se le ha olvidado al director de La Razón que Sánchez ha sido el gran impulsor (con el auspicio de Bono y Rodríguez, no lo olvidemos) del auge de las marcas blancas de Podemos y del propio partido, como ha pasado en Madrid, Barcelona, Valencia, La Coruña, Cádiz, Pamplona, Vitoria y un largo etcétera de ciudades en las que este apoyo se ha puesto de manifiesto con más descaro, sin dejar de citar la presidencia del parlamento balear que el mismo PSOE ha dado a Podemos o la pinza castellano manchega con estos mismos radicales populistas, por citar sólo dos casos autonómicos. En fin, que aunque no me creo nada de este señor, y no tengo duda de que su gesto no ha sido más que una maniobra de márquetin para incautos, bienvenida sea la Bandera de España en un acto del PSOE, después de muchos años, aunque sólo fuera por dos escasos intervalos de cinco minutos. Centro, José Antonio Jiménez Aranda : “¡Me han pegado, me han pegado!, y le conté lo ocurrido.”¡A denunciar!”, me respondió. El “claustro de profesores- mejor MAESTROS-del Colegio quedó informado, mostrando su indignación. Yo nunca fui polémica en el Centro, a pesar de mi peculiar forma de dar las clases ( como en la película “Rebelión en las aulas”, que mis alumnos pudieron ver, así como “El club de los poetas muertos”). Mi “fuerte” siempre fueron mis ALUMNOS. Mis compañeros se reunieron al completo una tarde, queriendo que yo estuviera presente pero me negué; lo hicieron con idea de denunciar el caso. Yo seguí impartiendo mis clases como siempre, con la misma ILUSIÓN. Esperé a final de curso, en Junio y en un “claustro” para comentar, que no quise denunciar ya que algo en mi interior me decía “ que no lo hiciera”. Fue cuando le dije a mis compañeros. “Ese hombre, y como policía , tiene armas y me podía haber pegado un tiro en cualquier esquina “ Algunos compañeros dijeron:” Tienes razón”. El hombre estaba en tratamiento psiquiátrico desde hacía mucho tiempo. Más adelante él mismo me comentó que el día que me agredió tuvo que ir al médico y tomar más pastillas. No mostró arrepentimiento. Hoy,y después de leer las noticias de las agresiones a compañeros que yo ni siquiera conozco, muestro mi SOLIDARIDAD con ellos; fui MAESTRA pero todo lo que le ocurre a un compañero, sea del lugar que sea, me merece mi apoyo. Cuando mi agresión, yo no pedí “baja médica”, pero por supuesto “quedé algo tocada”. Mi alumno, el hijo del ”señor policía” nunca llegó a enterarse de lo sucedido, pero si cabe, yo le tomé más cariño aún. El resto de alumnos sí se enteraron, y no sé cómo ocurrió, así como las madres , quienes entre ellas hablaron. Cuatro o cinco de éstas, y en un día que yo estaba adornando la clase, se ofrecieron a ayudarme y me dijeron: “Herminia, sabemos lo que te ha pasado, y lo bueno que queremos para nuestros hijos, lo queremos también para ti”. Nunca supe cómo consiguieron enterarse. Como anécdota contaré que un día que Miguel, “el hijo del policía” faltó a clase, le dije a mis alumnos: “Chicos, quiero hablar con vosotros “. Ellos contestaron : “Maestra, ya sabemos de qué se trata”. Lo único que les pedí es que se comportaran con su compañero como siempre, ya que él no tenía la culpa de nada y en la clase consiguió “ser feliz”. GRACIAS a mis COMPAÑEROS que mostraron total SOLIDARIDAD conmigo. Lo tengo muy presente. Hoy no sé si perdonaría a un “energúmeno” de tal talante. ¡Qué ejemplo para el “Cuerpo de Policía!. Yo me imagino que no seguiría trabajando. ¡Ojalá a su hijo, mi querido alumno MIGUEL, le haya ido bien!. “PEACE and LOVE” para todo el MAGISTERIO ESPAÑOL!. HERMY VICENTE , MAESTRA. P.P.Éste es el Colegio “LOPE DE VEGA” de CEUTA, donde yo hice las “prácticas de Magisterio en el año 1973. Tenía 20 años. ¡Cómo han cambiado las cosas!. Sigo pasando por delante de él casi todos los días. Añoranza …





