Después, inmediatamente después de conformarse los gobiernos municipales el pasado sábado y de que el PSOE optara por embarcarse en inciertos pactos con todo tipo de partidos radicales, nos hemos visto desagradablemente sorprendidos por una escandalosa polémica sobre los twits publicados por algunos de los nuevos concejales pertenecientes a esos partidos radicales, y que, como o ya he dicho, van a gobernar los ayuntamientos gracias a los socialistas.
Ya saben, ese concejal de Madrid (entre otros) que tiene en su dudoso currículo el burlarse con indefendibles bromas sobre la crueldad de los nazis con los judíos, la querida figura de Irene Villa o la desaparición de Marta del Castillo. Otros de sus compañeros pedían la guillotina para Gallardón y otra joya de la lista de Podemos Madrid se mofaba de la muerte de un militar al intentar colocar una bandera de España. Esta perla, que se define a sí misma como “bollera, camionera, desviada, leñadora, feminazi”, fue una de las que consideró que Emilio Botín debería haber muerto “en la calle o colgado”. Pablo Soto, concejal número 8 en la lista de Manuela Carmena también queda retratado en sus propios comentarios publicados: “torturar y matar a Gallardón”, “matar a un ministro”, “guillotina para el jefe del Estado”, “kalashnikov contra el PP”, etc. Tampoco Soto es un concejal más: la alcaldesa Carmena quiere hacerle responsable del área de Participación Ciudadana y Transparencia. No me parece que estos sean temas menores. Algunos comentaristas tradicionalmente amigos de Pablo Iglesias y sus huestes y habituales en todas las cadenas televisivas antiPP han intentado quitar hierro al asunto: “cuestión de contexto”, “humor negro rechazable”. Pero no nos engañan. No son temas menores. Revisten una extraordinaria gravedad. Y escudarse en que cuando se publicaron estos tuits no tenían cargo público es una excusa muy débil porque que lo hicieran cuando nadie les observaba refleja realmente su modo de pensar, unas ideas que ocultan deliberadamente cuando logran acceder al poder. Ahora todos intentan borrar apresuradamente su huella en la red. Ninguno, de semejante calaña, debería seguir en su puesto, ni siquiera como concejales… ¿Imaginan qué pasaría si alguien del PP hubiese hecho una broma similar, por ejemplo, sobre los inmigrantes que mueren en el Mediterráneo? Pues, se hubiera pedido casi su destierro, su condena a galeras o su expulsión del país. ¿Recuerdan el linchamiento al que sometieron a Arias Cañete por su estúpido comentario supuestamente machista? ¿Imaginan que un concejal del PP hubiera publicado tuits antisemitas u homófonos, que hubiera propuesto la guillotina para los líderes del PSOE o cualquiera otra barbaridad de las anteriormente descritas? ¿Cuánto habría tardado la Secta mediática en exigir su cabeza? Y es que el problema de fondo es que lo que estos cachorros de Podemos dicen en esos tuits es lo que realmente piensan. Ese es su verdadero rostro: el rostro del odio, del resentimiento, del rechazo fascista y totalitario a quienes no piensan como ellos y que incluso les ha llevado a justificar o animar el uso de la violencia contra los diferentes. Contra las personas normales. Estamos ante una expresión de violencia que no tiene cabida en una democracia que se precie de serlo, en un país que superó una guerra civil expresión máxima del odio entre hermanos, y en el que pensábamos que estaban definitivamente superados el cainismo, el odio político, y asentados de una vez por todas los principios de pluralismo y diversidad de opinión. Creo, además que el triste espectáculo de estos concejales no es una simple anécdota sino que es el modo y la forma en que están habituados a crecer estos anticasta de Podemos: quieren ofrecer un rostro amable, de cambio, de modernidad y de progreso, pero, a poco que escarbemos nos enseñan su verdadera cara. Rezuman odio, rencor, ganas de revancha, resentimiento. Afortunadamente no somos todos iguales. No. No les deseamos mal alguno, bien al contrario, si su gestión fuera en beneficio del pueblo yo les desearía la mejor de las suertes. Pero ciertamente, lo que verdaderamente deseo es que dentro de cuatro años, en las próximas elecciones, cuando los ciudadanos hayan podido comprobar ya a quienes han tenido como gobernantes, a estos que llegaron de la mano de la ilusión, entonces, democrática y pacíficamente les devuelvan allí donde sin duda más les agrada estar. A las barricadas. Pero hay más. Podemos no ha sido la fuerza más votada en ninguna capital. El rencor y la revancha ha sido aupados al poder con los votos del PSOE en Madrid y en otras ciudades de España. Pedro Sánchez es responsable de haber entregado el gobierno municipal de importantes capitales a personajes como estos. El PSOE no puede limitarse a pedir disculpas sino que debe asumir sus propias responsabilidades, y sobre todo tendrá en el próximo futuro que afrontar las consecuencias que extraiga el pueblo español que en su inmensa mayoría es moderado y equilibrado, por haber echado a su partido en los brazos del radicalismo extremista. Ya sabemos a quiénes pueden estar votando realmente aquellos que en las próximas elecciones todavía estén pensando en votar PSOE. En definitiva, enhorabuena a todos. En muchas partes de España ya no gobierna la casta. Ahora gobierna la chusma. Bravo.





