Parece de chiste que los sindicatos tengan que estar pidiendo seguridad para una Biblioteca. De chiste porque, se supone, a este edificio acuden personas para leer, estudiar, formarse en cierta medida... y no para robar teléfonos móviles, acosar a menores en el baño o molestar. Pero es que esto último es lo que está pasando. Aunque parezca surrealista las situaciones de inseguridad que se están sucediendo en la Biblioteca Pública llaman a una constante petición de más medios y garantías en uno de los lugares de cultura por excelencia. La construcción de este edificio ha costado sudor y lágrimas. Ceuta ha tardado demasiado tiempo en disponer de una Biblioteca en condiciones.
Las inversiones siempre han llegado rápido para otros menesteres menos beneficiosos pero con mayor interés para la clase política. Ahí tenemos el ejemplo de la cárcel, capaz de absorber los presupuestos de varios años sin dejar siquiera margen a cualquier obra con cierto sentido educativo. Pero sí, tenemos Biblioteca. Pese a todo, esta ciudad dispone de un centro de referencia cuya repercusión mediática se mueve, últimamente, a caballo entre delincuentes, escándalos o falta de control. A la inseguridad, harto denunciada ya no solo por sindicatos sino por los propios usuarios que han sufrido robos, se añade la falta de educación entre sectores que frecuentan el lugar y que no acuden precisamente al centro para leer o estudiar sino que lo hacen como puro divertimento. No topan con un sistema adecuado de reacción para que este tipo de comportamientos queden eliminados, así que terminamos sufriendo una situación a buen seguro no deseada por nadie. Las quejas parece que están reduciéndose por parte de algunos a un puro enfrentamiento entre sindicatos y responsables. Un reduccionismo que en nada ayuda a solucionar la problemática enquistada y que va más allá de una mera petición de incremento de personal o de un altavoz de quejas porque sí. Debemos tomarnos en serio lo que está pasando en un edificio cuya imagen nos estamos cargando de la noche a la mañana, como si hubiéramos desistido de tener un centro de referencia. Ya hemos perdido varios precisamente por culpa de una absoluta dejación de quienes no debieran mirar hacia otro lado.





