Es la moda, el remozado esnobismo consiste en pasar por progresista cargado de buenas intenciones cuando realmente se es corto de luces y escaso de lecturas.
Si a esto le acompañamos un aspecto jovial e incluso cierto atractivo humano, resulta que ya tenemos a un nuevo líder político de la izquierda más edulcorada. Este fue el caso de Zapatero, y ahora lo es de Albert Rivera, quien se ha erigido como el nuevo ogro de un PP en retroceso. El PP se ha construido un serio problema, de tanto moderarse en el centro ha acabado escorándose a la izquierda, y ahora parece que no hay barrera alguna a la hora de traspasar el voto a una formación de izquierdas como es Ciudadanos. Pero ¿Realmente el PP se ha movido a la izquierda, o lo ha hecho su actual cúpula? Sin lugar a dudas, las bases del PP se sienten traicionadas. Asuntos como la política judicial y penitenciaria con ETA, la ley del derecho a asesinar (ley Aido de barra libre del aborto), las políticas de educación de género, y la negación en rotundo a la hora de recortar las Administraciones Públicas pero si los salarios y derechos de los trabajadores públicos, constituyen claros e irritantes ejemplos del porqué de los malos augurios que vaticinan a los populares. La llamada al orden que ha realizado Mariano Rajoy, convocando por primera vez en dos años a la Junta Directiva Nacional de su partido para el próximo martes de Pascua, tiene que ver mucho con la actual desmovilización de un electorado que, hasta la fecha, le venía siendo fiel. Esa reunión podría ser el punto de inflexión en la deriva de unos populares que parecen tener que redefinirse sin prender fuego a lo mucho y bueno construido. Sobre todo porque no queda tiempo para edificar algo nuevo, y sus bases están deseando escuchar algún mensaje de rectificación, como ya vienen anunciando. La indefinición solo crea confusión y la confusión es camuflarse, engañar a quien te observa. Lo que ocurre es que, en este caso, quien está observando no es un sujeto pasivo, es un elector que depositará su papeleta en la urna y generará corrientes de opinión en su entorno. Y a falta de menos de 50 días para las elecciones, les urge a los populares diferenciarse de esa mezcolanza de izquierda naif en la que tan a gusto se mueven Villalobos, Arriola, Cifuentes o Monago, pero tan a disgusto sienta a unos electores que están deseando votar al único partido que hasta la fecha, Boletín Oficial del Estado en mano, ha sido capaz de evitar el hundimiento económico de España, por dos veces. Fuera de la ideología de las bases del PP, en política real para España, lo que queda es el desierto con algún oasis. Apenas existe alternativa ideológica a los conservadores del siglo XXI; lo otro es, el poder por el poder.





