Funcionarios buenos y malos. Esa es la diferencia que algunos están utilizando para arrimar el ascua a su sardina a la hora de hablar de determinados trabajadores de la Casa Grande, aunque los espacios físicos de los mismos no se encuentren precisamente en el Palacio autonómico. Porque aquí, como en todos los órdenes de la vida, habrá funcionarios eficaces y funcionarios ineficaces; personal laboral eficaz y personal laboral ineficaz; trabajadores de las sociedades municipales eficaces y trabajadores de las sociedades ineficaces. Como en cualquier grupo de trabajadores de la viña del Señor. El problema no es hablar en ocasiones de los funcionarios buenos o de los funcionarios malos, según sople el viento y nos empujen la veleta. Porque aquí no podemos tener preferencias y más cuando alguien es un cargo público. Y lo digo así de claro y vale lo mismo para todos. Sin embargo, resulta que hasta ahora, cuando en una pelea política (?) se mete por medio a los trabajadores municipales, sobre todo los de más alto nivel, a los únicos que he oído defender a los aludidos y al conjunto de la familia funcionarial ha sido al equipo de gobierno. Los técnicos están para asesorar a los políticos, pero tampoco culparles de todos los males si resulta que nuestro discurso político no cuaja y nada más que elevamos a los altares a quienes nos benefician con sus cuadrantes. Serenemos los ánimos y dejemos a los trabajadores municipales laborar en paz.





