No soy padre biológico y mis motivaciones van encaminadas a no serlo nunca porque considero que la grandeza de ser padre no viene determinada por la biología y sí por un sentimiento. Soy padre porque a Poncho lo conocí cuando tenía apenas unos meses, parecía una bola despeluchada con los ojitos llenos de lagañas. Él es uno de tantos gatos a los que algún “iluminado” aparta de su familia y lo abandona en un descampado. Por suerte, se cruzaron en su camino para rescatarlo y desde entonces vive conmigo. Si tuviera que describir a Poncho con una frase, diría que es como se dice comúnmente “muy buena gente” y quien lo conoce sabe de lo que estoy hablando. No puedo evitar sonreír cuando pienso en él y en su forma tan bondadosa de ser.
Soy padre porque Kirikas es una gata que acabó en mi portón pidiendo auxilio. Después de que se recuperara, decidí que la calle no era un lugar seguro para ella y ahora cuando la escucho ronronear abrazada a mi barriga y durmiendo entre mis piernas hace que lo que estoy escribiendo tenga mucho más sentido.
Soy padre porque Dana es una perra que encontramos perdida por las calles de Granada y unas cuantas carantoñas bastaron para que no se separara de nosotros durante todo el viaje. Un día sola, y a los pocos días, montada en un barco con tres tipos “pestosos” camino de Ceuta. Ahora pienso que fue ella la que me adoptó a mí en vez de que yo la adoptara a ella porque sin duda es ella la que me rescata y levanta de la cama cada “mañana” con su alegría.
Pero sobre todo porque ellos han conseguido que entienda lo que significa no solo querer lo mejor para alguien, sino también a sentirme responsable de ello.
Daría todo para protegerlos y a la vez quisiera que pudieran desenvolverse de forma independiente en esta vida. Es por eso que también por ellos, busco un mundo mejor donde se les tenga en cuenta por lo que son y no como simples propiedades.
Entiendo que la familia es un sentimiento y no una forma única de organizarse.
Soy parte de una familia en la que no soy el dueño, no soy el propietario ni tampoco soy el amo y a la que quiero por encima de la especie a la que pertenezcamos cada uno.
Realmente no sé exactamente lo que soy yo para ellos pero sí sé lo que ellos significan para mí y eso es lo que me gustaría celebrar este día.
A mi padre, a mí mismo y en general, a todo un sentimiento.





