Querido amigo José Andrés, más conocido como Cruz. Sí ese es tu apellido y ha sido muy significativo, porque has sabido llevar muy bien el peso de la Cruz, esa enfermedad tan dura con una valentía inigualable. Por mi profesión he visto por desgracia muchos enfermos con esa maldita enfermedad que hoy nos rodea, pero amigo, como tú nadie. Tu lucha ha sido como ninguna, a todos los que te hemos rodeado nos has dejado perplejos. No quiero caer en la monotonía de halagar a un amigo querido, tú no eras una persona como los demás, contigo hay que lucirse, sé que has dejado huella siempre por donde has pasado: en tu pueblo donde te adoran (Mota del Cuervo), en Galicia tierra de tu querida esposa y aquí en mi tierra Ceuta que es la tuya has destacado siempre. Sé que no te gustaba muchas veces cosas que yo te decía, y en estos últimos días hemos hablado mucho aunque yo más, como siempre, y me decías que yo no era políticamente correcta y que eso lo tenía que corregir, incluso me regañabas. Pero hijo, lo siento, si no lo digo reviento, habiendo tanto CANALLA en el mundo te has tenido que ir tú, esto es muy injusto.
Y ahora, aunque no te guste, voy a contarle a mi Ceuta cómo eras tú. Algunas personas, los más cercanos, saben que esto no es un halago a alguien que se va y plasmas desde la tristeza de haberlo perdido, sino la realidad: Cortés y educado con todo el mundo y siempre tenías una sonrisa y un buen consejo, también un chiste y picante, así eras tú. Padre de verdad, no de los que cuando algo va mal reniegan de los suyos y solo quieren hijos perfectos, que no es tu caso, porque tus hijas son dos joyas. Marido de verdad, no de los que hacen regalos, dicen mucho te quiero y después llevan una doble vida, tú se lo has demostrado con acciones que es como se demuestra el amor verdadero. Aún recuerdo cuando te diagnosticaron tu enfermedad hace 5 años y me dijiste que estabas contento porque eso no le había pasado a tu Rosa, esa gran mujer que has tenido siempre a tu lado, no te merecías menos. Hijo también de verdad, de los que toda madre se sentiría orgullosa de tener. Y no creas que me olvido de tu gran pasión: tu trabajo. Has sido el militar más honrado que he conocido y he conocido muchos, tu trabajo era tu estimulo diario y exigente contigo mismo, fiel compañero y siempre preocupándote por los demás, no un militar de estos que vienen a Ceuta por el dinero y viven una vida mísera, criticando a Ceuta pero engrosando su cuenta corriente, no, eso lo hemos hablado muchas veces y me encantaba oírte cuando decías que tú amabas a Ceuta como si hijo de ella fueras. Tu rango era de comandante pero ya quisieran muchos comandantes, capitanes, coroneles llegar alguna vez a la altura de tus uñas del pie, como persona no te puede igualar ningún militar y no me regañes desde donde estés, pero es la verdad. Amigo de verdad, no de los que solo están para copas, pedir dinero y darte la espalda cuando algo va mal. Tú siempre has estado ahí en los momentos de mi vida más duros, queriendo y ayudando tanto a mí como a los míos y eso no lo puedo olvidar. Hay personas que parece que te quieren y después, cuando tu vida se tuerce por el motivo que sea, desaparecen, son los falsos amigos, egoístas y malas personas aunque vayan por la vida con buena carita, parece que no han roto un plato... tú los conocías bien, pero disimulabas mejor que yo, sé que no se te escapaba una, eras listo hasta la saciedad y así me lo has hecho saber muchas veces, sobre todo en estos últimos días.
Estabas informado de todo lo que te ocurría y todo lo has dejado bien atado. Te preocupa mucho tu familia y te puedes sentir orgulloso de ella, están a tu altura, y te digo una cosa amigo mío, tu familia es la mía, siempre voy a estar ahí para cuidarlos y para darle lo que necesiten. No te has ido sin saber que tu hija va a darte un nieto, sí una semilla tuya, con tus genes y yo se que tu vas a ser su ángel de la guarda, que suerte va a tener ese pequeño contigo desde el cielo para cuidarle. También te digo que no te preocupes de tu flor preferida, sí Rosa, tu mujer es fuerte y ha tenido al mejor de los maridos, ella lo sabe viendo lo que hay a su alrededor. Bueno, amigo, te has ido físicamente de este mundo pero siempre vas a estar en mi corazón, haber sido una gran persona te honra y te hace ser distinto y yo me siento una privilegiada por haberte conocido. Descansa en Paz querido amigo.





