1783, se declara el fin de la larga guerra de Independencia de las trece Colonias Americanas sobre el poderoso imperio británico, primer paso del largo camino a la construcción de la que hoy es la superpotencia mundial. El camino no fue fácil, con momentos de euforia y momentos de tensión en los cuáles se llegó a predecir el fin de las colonias, pero sería gracias a grandes hombres de estado, a grandes estrategas, tales como Washington, John Adams, Jefferson o Madison, entre otros, que por encima de sus distintas ideas políticas, de sus distintos pensamientos, tenían algo claro, la construcción de una nación.
Ellos vieron en una crisis una oportunidad, en la debilidad de muchas colonias vieron la fuerza de toda una nación. Sin unidad monetaria y fiscal sabrían que no podría alzarse la prosperidad económica, sin estabilidad política no existiría prosperidad. La ruina de las distintas colonias en 1791, lejos de fraccionarlas las unió aún más y Hamilton a diferencia de muchos que piden la marcha de Grecia del Euro trabajó para la creación de un Banco Central y de su gran logro, el Dólar.
Europa como Estados Unidos ha tenido grandes padres en su construcción y no podemos negar ahora en las vicisitudes, nuestros logros como europeos, logros en derechos y en libertades, logros en Paz y en bienestar, con un Tribunal Europeo de Derechos, con instituciones políticas, con directivas que incorporan defensa en los derechos de los más débiles, la esencia de Europa está en nuestros principios, en lo que somos y en lo que queremos ser. Debemos seguir construyendo nuestro futuro con una sólida base económica cómo la que hemos llevado durante más de 40 años, que nos permitió evolucionar a una solidez política, debemos reconocer nuestros triunfos y olvidar viejos fantasmas, salir de Europa o del Euro tiene que ser algo inconcebible. En un mundo globalizado, en una China pujante, en un Brasil Olímpico, en una Rusia imperante, es incuestionable volver a ser un puzle de naciones sin rumbo ni decisión en este mundo, ya que si no tenemos peso cómo unión, no tendremos voz y por ende no tendremos voto.
Aprovechemos esta crisis para encontrar oportunidades, regularicemos en un ámbito macro-económico para desregularizar en el micro, establezcamos más barreras para los falsos especuladores y construyamos una Europa libre e igual para todos los pueblos e identidades de ella. Irlanda, Grecia, Portugal, pequeños estados que ellos mismos por sus legislaciones insolidarias e insensatas han aniquilado su propio bienestar, olvidemos los egoísmos nacionales para hacer mecanismos de control reales y efectivos, dotar a nuestras instituciones europeas con mayor peso y calado de maniobra, al igual que hizo Hamilton en 1791 con el triunfó del Dólar, no fue la simple creación de una moneda sino de una identidad. Cuando nuestro Euro torna en realidad en el1999, no es el triunfo de la acuñación de una moneda sino de la creación de una identidad. Es la unión de un conjunto de pueblos que por un interés supranacional buscaron en su entonces y ahora buscan, la construcción de una realidad.
* Abogado del despacho Martínez-Echevarría, Pérez y Ferrero
Licenciado en Derecho y Ciencias Políticas





