Desde 1986, la frontera de Ceuta es parte integrante del perímetro meridional de la Unión Europea. Encarna un segmento de la tan cacareada frontera sur comunitaria. ¿Pero qué es la frontera sur? ¿Dónde empieza? ¿Dónde acaba? ¿Es posible trazar con claridad su recorrido?
En contraste con lo que sucede en el contorno oriental comunitario, la frontera sur de la UE carece de linealidad permanente. Se caracteriza por la falta de continentalidad constante. Su carácter disgregado, disperso, dificulta su mapificación, a la par que complica su conceptualización. Ello, en consecuencia, embrolla su gestión desde el punto de vista técnico y político.
Ante este escenario, parece relevante preguntarse de qué hablamos cuando hablamos de la frontera sur de la UE.
¿Dónde se halla exactamente? ¿Sobre el contorno litoral euro-magreb-mashreq-mediterráneo? ¿En las costas de las posesiones insulares comunitarias? ¿En el límite de las aguas territoriales de los países miembros? ¿En las de sus vecinos no pertenecientes al club? ¿En las fronteras terrestres de la UE en el continente africano? ¿En el Río Evros? ¿En la incipiente valla de Orestiada? ¿En el flamante foso griego-turco? ¿Tal vez en las Islas Canarias? ¿En el litoral de Mauritania? ¿En las embajadas y consulados de los veintisiete? ¿En Barajas? ¿En un control de carretera rutinario en el espacio Schengen? ¿En los países a quienes la Unión subcontrata las tareas de control de sus fronteras exteriores? ¿En los centros de acogida de inmigrantes situados en dichos países?
Lo cierto es que la frontera sur emerge y cristaliza con intensidad variable en todos y cada uno de los lugares mencionados. Se proyecta sobre un salpique de segmentos y fragmentos territoriales heterogéneos. Entre ellos se cuenta, claro está, el perímetro terrestre de Ceuta. En el sur, el alcance socio-espacial de la UE adopta un perfil archipielágico.
El archipiélago fronterizo meridional de la UE no es un capricho de la naturaleza. No es un ente estático. No se trata de una realidad espacial perenne que induzca a darla por supuesto. Está construida socialmente. Y está, por ende, expuesta al cambio, al movimiento. Es el fruto de decisiones políticas. Su esencia es moldeable. Es, en definitiva y por fortuna, controvertible, perfectible.
(*) Nijmegen Centre for Border Research.
Radboud Universiteit
Nijmegen





