Con la decisión adoptada por el Gobierno de no trasladar el Mercado Central de Abastos a la ubicación de la Plaza Vieja y su continuidad en su actual emplazamiento se quieren conseguir dos objetivos primordiales: por un lado, tener un mercado moderno que responda a las necesidades de los propios adjudicatarios y usuarios y, por otro, la posibilidad de recuperar en la medida de lo posible una de las joyas del patrimonio histórico ceutí como es el caso del Foso de la Almina.
Ese es el encargo que ha recibido el arquitecto urbanista ceutí Luciano Alcalá, que fue definido por el presidente Vivas como un gran profesional.
Si incidió en que la decisión que siempre habían barajado de tirar el mercado no era fácil, porque los técnicos que están con el Plan General de Ordenación Urbana habían advertido que su traslado a la antigua Plaza Vieja también planteaba problemas debido a que se iban a encontrar con el problema derivado de las antiguas murallas que allí existen.






