Punto y final a la Semana Santa de nuestra ciudad, aunque hoy queda la salida procesional del Resucitado, pero es un buen momento para efectuar ya un análisis aunque sea a vuela pluma de los cortejos en la calle.
De manera clara y contundente, lo importante es que las Hermandades han vuelto a cumplir con su obligación. Puede parecer, desde luego, algo insólito que celebremos que se ha cumplido con la tradición, pero lo cierto es que cada vez cuesta más trabajo hacerlo.
Determinados aspectos como la falta de nazarenos y de costaleros pueden depender absolutamente del trabajo de cada una de las Hermandades. Porque como se demuestra, hay Hermandades que reconocen que no tienen ninguna dificultad con lo cual no quedará más remedio que pedir a las Juntas de Gobierno en las que haya deficiencias que, con imaginación y saliendo a la calle, busquen y no esperen a que esa ayuda venga de la Iglesia, Casa o Hermandad de turno.
Los expertos en Semana Santa apuntan a la necesidad, más que evidente, de que nuestra Semana Santa pase por una segunda época, como la que significó su eclosión a comienzos de la década de los noventa, donde se pusieron al día muchos conceptos que habían quedado anquilosados. A lo mejor ha llegado el momento. Sí está claro que tras esta Semana superada con nota deba darse espacio debido al debate.





