La mayor parte del combustible que en la madrugada de ayer rebosó en uno de los tanques del buque 'Alfa Sky' quedó en su cubierta. Otra cantidad que aún está por determinar acabó en el agua, en la zona del muelle de Poniente, donde el buque estaba cargando combustible.
La rápida activación del protocolo establecido para este tipo de sucesos evitó que se vieran afectadas otras áreas.
Sucesos como el de la madrugada del pasado domingo demuestran la necesidad de contar con un método de actuación previamente establecido para minimizar los daños; un protocolo que ya existe y que, según la valoración inicial de la propia Autoridad Portuaria, funcionó correctamente. Se evitaron así males mayores.
Ahora, el siguiente paso será establecer exactamente cómo ocurrieron los hechos, determinar las responsabilidades de cada uno de los actores intervinientes en el proceso de carga de combustible y fijar las correspondientes sanciones, indemnizaciones y reparaciones.
Mientras tanto, las labores de limpieza, que continuaban ayer en la zona, probablemente finalicen hoy. En breve será posible determinar con mayor precisión el volumen del vertido y si se ha llegado a ocasionar algún daño al medio ambiente.
La única lectura positiva de este lamentable accidente es el perfecto funcionamiento del protocolo previsto para este tipo de accidentes. El operativo se puso inmediatamente en marcha tras detectarse el derrame, que tuvo lugar sobre las 5:30 horas de la madrugada. La rápida intervención de los operarios evitó que el fuel afectara a otras áreas y facilitó su recogida ya que no hubo tiempo de que el vertido se extendiera.





