Un sospechoso de apoyar, difundir y enaltecer las acciones criminales del DAESH ha dejado de circular libremente por nuestra ciudad. Sin duda, se trata de una buena noticia que ha sido posible gracias a la labor de meses llevada a cabo por la Unidad del Servicio de Información de la Comandancia de Ceuta. Y se trata de un hecho importante por varios motivos.
En primer lugar, vuelve a demostrar que nuestra ciudad no es ni será nunca un lugar en el que los presuntos terroristas o quienes les apoyan puedan llegar a sentirse seguros. Ni tienen el más mínimo respaldo de la población ni va a disminuir la presión de las Fuerzas de Seguridad sobre los sospechosos. Prueba de ello que es que la operación contra el terrorismo que tuvo lugar en la madrugada de ayer es la segunda en una semana después de la llevada a cabo por la Policía Nacional este martes.
Además, el arresto de la madrugada del jueves permite retirar de nuestra ciudad a un presunto delincuente, que, por otro lado, no tiene nada que ver con Ceuta ya que se trata de un joven de 20 años procedente de Marruecos.
También hay que añadir que el resultado de la investigación de los agentes de la Unidad del Servicio de Información de la Benemérita en nuestra ciudad ha provocado la interrupción en las labores de propaganda y exaltación del DAESH que supuestamente venía haciendo el arrestado. De este modo, se ha evitado el envío a las zonas en conflicto de individuos que sigan ciegamente las consignas de los yihadistas y sobre todo se ha evitado el riesgo de captación y radicalización en nuestra población.
Y finalmente, la incautación de material informático abre a los agentes de la Guardia Civil la posibilidad de iniciar nuevas líneas de investigación para continuar avanzando hacia el objetivo de hacer desaparecer de nuestra sociedad la lacra que representa el DAESH para la humanidad.
En definitiva, la operación policial llevada a cabo ayer en nuestra ciudad es un éxito de la Benemérita del que debemos felicitarnos todos porque es un paso más en el largo camino para acabar con la sinrazón de unos radicales que sólo pretenden acabar con nuestra libertad.





