La sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha venido a poner orden en un disloque iniciado por la UGT y que contó con varios palmeros a su alrededor, en forma de partidos políticos de la oposición.
Estamos hablando de la sentencia sobre la polémica de los nombramientos de los viceconsejeros por parte del Gobierno de Juan Vivas. En política, se puede estar de acuerdo o en desacuerdo con las decisiones que toma una formación política, pero lo que no se puede es ir contra el derecho que tiene un político a elegir a sus colaboradores. Si aquí, denunciantes y denunciados, han defendido hasta la extenuación la consideración de Ceuta como autonomía, ya sea comunidad o ciudad con estatuto, se debe ser consecuente. Guste o no guste, lo cierto es que Ceuta es más que un Ayuntamiento, por supuesto, no es comunidad, pero tampoco somos un Ayuntamiento pelado y mondado. Porque, de otra manera, no participaríamos en la financiación autonómica, ni tampoco estaríamos en todas las sectoriales que tiene la Administración con las autonomías, ni el presidente de Ceuta participaría en la Conferencia de Presidentes y así podríamos estar poniendo ejemplos y más ejemplos. La sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha indicado, en su pronunciamiento, que el presidente Vivas tiene capacidad discrecional para el nombramiento de viceconsejeros, otra cosa distinta es que, dado el paso, de no incluir esta figura en el gobierno que tomó posesión el pasado mes de junio, es que se vuelva a recuperar. Pero lo importante, es que la capacidad de autoorganización de la Ciudad Autónoma de Ceuta está avalada por los tribunales de Justicia.





