Hoy comienza a ponerse en práctica el adiós de Antonio Gil a la Secretaría General de la Unión General de Trabajadores, después de varios lustros al frente del sindicato. Y ese comienzo del adiós será con la celebración de un Congreso extraordinaria de la Territorial, donde se elegirán a los delegados que acudirán al Congreso ordinario que tendrá lugar en los primeros días de abril.
Este Congreso extraordinario es una obligación, según los propios estatutos del sindicato, y aunque se considera un mero trámite, lo cierto es que están convocados los responsables de todas las federaciones que componen la unión. Al final, serán un total de sesenta delegados los que se encargarán en el mes de abril de elegir a la persona que regirá los destinos del sindicato en un futuro.
Hasta ahora, nadie ha dado el paso adelante para dar a conocer que desea ser el sustituto de Antonio Gil, pero aún queda tiempo por delante. De todas maneras, quien decida dar el paso deberá salir de las federaciones más potentes de la UGT o bien contar con su visto bueno, porque de otra manera sería imposible.
Como hace bien poco reconocía el mismo Antonio Gil, llegó al sindicato en unos momentos difíciles, debido a la polémica que se había levantado a nivel nacional con la cooperativa de viviendas que tenía el sindicato y que fue un verdadero fiasco. Reconoce que no era nada apetecible el cargo y además en una posición de desventaja clara sobre Comisiones Obreras. Pero entiende que los resultados han sido positivos en estos años, porque las cuentas están saneadas, tienen a cuatro mil militantes dados de alta y a corriente de pago y además, en la ratio entre delegados y militantes, según la misma Confederal son los primeros de España.






