Los efectos de la crisis que hemos estado viviendo durante los últimos años han obligado a muchos desempleados con cargas familiares y a personas en situación de riesgo de exclusión a recurrir a la ayuda de ONGs y de Asuntos Sociales.
La primera asistencia que necesitan estos ciudadanos es, lógicamente, de tipo económico para cubrir sus necesidades básicas y las de sus familiares. Sin embargo, también precisan otro tipo de apoyo, requieren sentirse respaldados y cierta percepción de protección.
Para conseguir este segundo objetivo, es fundamental que sus peticiones de ayuda se resuelvan con la máxima celeridad, que la respuesta que esperan para paliar su situación llegue en el menor tiempo posible.
También es importante para ofrecerles esa sensación de apoyo, que sientan que su caso no es sólo uno más entre las personas que se ven obligadas a solicitar ayuda. Para ello es primordial que los usuarios tengan asignado un funcionario concreto de Asuntos Sociales que conozca su situación particular, la evolución de su problema específico y, sobre todo, que los solicitantes no se vean en la obligación repetir las mismas explicaciones cada vez que necesitan realizar algún trámite con la Administración.
En este sentido, es importante que cuanto antes se ponga en práctica en la totalidad de los barrios el proyecto ideado por la Consejería de Asuntos Sociales para que los usuarios puedan ser atendidos con un sistema de cita previa similar al de la Sanidad pública. De este modo, además de evitar esperas innecesarias, la atención será más personalizada al adjudicar un cupo de solicitantes de ayudas a cada funcionario que así tendrá la posibilidad de conocer en detalle el historial que cada peticionario .
La Administración pública debe tener siempre presente que trabaja para los ciudadanos y que éstos requieren que la atención sea más solícita, servicial y considerada en determinadas situaciones, como en los casos de los ciudadanos cuyas circunstancias laborales les obligan a recurrir a Asuntos Sociales, una coyuntura en la que ninguna persona quiere verse.





