Comenzado un nuevo curso escolar un grupo de niños se vuelve a encontrar en la situación que otros, en años anteriores sufrieron.
Carecen de un certificado de empadronamiento que les permita integrarse en el sistema educativo español aun viviendo en Ceuta. La Asociación por la Dignidad de Mujeres y Niños (DIGMUN) ‘escolariza’ a estos menores y les ofrece la educación que las Administraciones Públicas les niega.
Un nuevo curso escolar más, el Ministerio de Educación y la Ciudad Autónoma no han encontrado una solución a esta problemática que afecta a más de una veintena de niños que quieren estudiar en nuestra ciudad. Cada uno tiene unas circunstancias particulares que a ojos de la Administración les impide recibir una educación a la que tienen derecho.
Se les achaca que no están empadronados en la ciudad, sin indagar sobre el por qué de su situación y mirando para otro lado cuando desde esta asociación se explica y se recurre la decisión administrativa. La misma Administración les niega un derecho que todos estos niños tienen, les culpabiliza de una situación que, en la mayor parte de los casos por no decir en todos, se escapa de su responsabilidad como menores que son y se les discrimina del resto de escolares condenándoles a unos estudios ‘en la clandestinidad’.
Si estos niños finalizan sus estudios, como lo haría cualquiera de nuestros hijos, no tendrían al final un título que les reconociera el esfuerzo y tesón que cualquiera de nuestros hijos sí recibirá al terminar cada etapa educativa.
La situación de estos menores, un nuevo curso escolar, pone en evidencia la incapacidad de dos Administraciones de afrontar los hechos y dar una solución, cuando es su obligación. Tal vez el Ministerio y la Ciudad necesiten que la Fiscalía o un juez les ponga la cara colorada y les ‘sentencie’ a cumplir con su obligación y escolarizar a estos niños.





