La reunión que el presidente de la Ciudad va a mantener esta semana con la secretaria general de Transportes es la primera de una serie de encuentros que el jefe del Ejecutivo ceutí va a mantener con distintos organismos estatales para poner de manifiesto la preocupación que hay en toda la sociedad ceutí y en su clase política, sea del signo que sea, por la situación en la que se encuentra el transporte marítimo con Algeciras, verdadero cordón umbilical de los ceutíes con la península.
Y si hay algo que preocupe por encima del resto de las cuestiones, por las implicaciones que tiene para el desarrollo económico y también turístico de Ceuta es el ya consabido precio del billete. Eso difícil solución tiene, por lo menos inmediata. Mucho se debe discutir, hablar y negociar para que sea factible.
Pero de momento lo que parece que va a ser una realidad a corto o medio plazo es facilitar la llegada hasta esta orilla del Estrecho a todos los que siguen manteniendo lazos familiares con la ciudad o vínculos afectivos con ella. Será una experiencia piloto. No en vano es la primera vez que la Ciudad como institución se plantea una aportación económica para el ámbito del transporte marítimo. Y seguro que irá bien, porque son muchas las voces que en este último año han reclamado un paso adelante de la administración local para ayudar a quienes un día fueron también sus administrados y que por razones laborales o simplemente por el transcurrir de la vida debieron marcharse de Ceuta, y también para que abuelos, tíos, primos o hermanos que viven fuera de Ceuta puedan ver con más frecuencia a los suyos. Hoy quienes se atreven a pagar casi 60 euros por persona para venir a vernos, son como dice el presidente, extraordinarias proezas. Casi heroica como están los tiempos.





