La Ciudad se ha visto obligada a tener que proteger las VPO de Loma Colmenar ante la posibilidad de que las viviendas fueran ocupadas a la fuerza.
Es una nota más que sumar a todo este desaguisado montado en torno a estas casas desde el primer momento en el que se permitió que las gestiones no se llevaran a cabo como se debía. La difusión de una ‘lista fantasma’, la tropelía de un excargo político que se permite el lujo de dar órdenes a funcionarios desautorizando las del propio presidente, la propia judicialización del caso... todos estos factores han terminado por convertir la adjudicación de las VPO en un auténtico culebrón. El Gobierno local se está esmerando en ser todo lo transparente posible, luchando para ello no solo contra quien ha sido un desleal, como Antonio López, sino también contra la cuerda política que estiran de forma interesada algunos partidos como MDyC, que pretenden convertir todo esto en una peculiar gallina de los huevos de oro para sacar beneficio. Llegará el momento en que las familias adjudicatarias puedan disfrutar de su vivienda y todos estos meses constituyan solo una pesadilla. Llegará y deberá hacerlo de la mano de una reflexión en torno a la política de vivienda para evitar que escándalos de este tipo dejen mal a la clase política y ensombrezcan aún más la percepción que, de la misma, tiene el ciudadano.





