El número de refugiados sirios que ha llegado este año a Melilla supera con creces los datos de 2014. Según fuentes del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes, de enero a julio pasado se habían registrado en el CETI alrededor de 5.600 personas de nacionalidad u origen sirio, frente a las 5.500 de todo el año pasado.
Atrás quedaron los tiempos en que los inmigrantes argelinos o subsaharianos eran mayoría en el CETI y acosaban con supuestos robos a los refugiados sirios, a los que nos les quedaba más remedio que irse con sus tiendas de campaña, bien a la Plaza de España o bien a la Mezquita del Cementerio Musulmán.
Ahora la nacionalidad siria domina dentro del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes de Melilla, que hasta el pasado miércoles acogía a alrededor de 1.600 personas, según los datos facilitados a El Faro por la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur).
Hay que tener en cuenta que el CETI tiene una capacidad máxima de 480 personas y que su población actual triplica ampliamente este número. De hecho, el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, que se encarga del CETI, no tiene previsto que el número de acogidos baje este año del millar ya que acaba de contratar el servicio de comidas por 3,2 millones de euros para 1.000 personas al día.
Pese a que los sirios siguen saliendo con regularidad hacia la península, el goteo de entradas no cesa. Cada día se registran en el CETI entre 20 y 30 nuevos refugiados de nacionalidad siria, que para acceder a Melilla tienen que comprar un pasaporte marroquí. Sólo de esa manera consiguen salvar el férreo control fronterizo de Marruecos.
Según la ONG Prodein, los aduaneros del país vecino se llevan ‘mordidas’ de los cerca de 3.000 euros que los sirios pagan por los documentos que alquilan a marroquíes con los que guardan parecido físico.
Estos pasaportes sólo les valen para pasar ‘desapercibidos’ por la parte marroquí de la frontera. Al llegar a la parte española, les basta con identificarse como sirios y dirigirse a la oficina de asilo que nuestro país tiene en Beni Enzar.





