Pese a que se esperaba que el realojo de los monos de San Amaro se realizase inminentemente, éste tendrá que esperar mientras se apura la parte burocrática del trámite.
Por el momento, y a la espera de que se resuelva el papeleo necesario del traslado, los animales siguen viviendo en las jáulas de cristal del emblemático parque de la ciudad. Éstas se encuentran tapadas por unos toldos de manera permanente con la intención de proporcionarles, dentro de lo que cabe, un espacio en que se encuentren lo mejor posible alejándolos así de las miradas de los visitantes y los golpes que algunos propinan en el cristal. Estos comportamientos humanos influyen en los animales, provocándoles estrés y generando que su comportamiento se vuelva más agresivo, procurando así que los monos estén lo mejor posible
Para su traslado, los animales tienen que ir acompañados de un certificado CITES que permite autorizar el movimiento de especímenes incluidos en los distintos Apéndices, es decir, se regulan las operaciones de importación y (re)exportación fuera de un territorio concreto. En función del Apéndice CITES en el que se incluya una especie, su origen legal o procedencia, determinadas finalidades pueden estar prohibidas o fuertemente restringidas.





