La Guardia Civil cerró el año 2013 con la localización de casi una veintena de vehículos que figuraban como robados en distintos puntos de Europa. Dicho así puede que los datos no impacten, pero si se hace una lectura económica el panorama cambia al haberse recuperado vehículos valorados en casi 300.000 euros.
La semana pasada el Ministerio de Interior remarcaba el papel desempeñado por el Instituto Armado y el CNP en los puertos de tránsito después de haberse detenido a 25 personas y recuperado 40 coches que estaban preparados para su introducción en Marruecos a través de los puertos de Ceuta y de Tánger.
El negocio es lucrativo. Por más que las fuerzas de seguridad asesten importantes golpes o se refuercen con medios cada vez más especializados, quienes operan en el otro lado de la balanza buscan la forma de equilibrarla a su beneficio, rentabilizando al máximo el traslado al otro lado de la frontera de los vehículos, sobre todo los de alta gama, que se roban en Europa.
Europa a un lado, al otro el Magreb y entre medio un camino sorteado por fronteras que intentan ser burladas por las organizaciones que se dedican al robo y tráfico de vehículos.
La labor que se hace en Ceuta es una más dentro del serpenteo de puntos fronterizos que tienen que ser blindados para evitar la fuga de estos coches. Los Audi, BMW o Wolkswagen son los modelos más demandados por las mafias y sobre ellos ponen sus miras los agentes encargados de los controles. “Aunque los vehículos de alta gama suelen estar ocupados por una persona, hay ya varios casos en los que se ha detenido a los dos o tres ocupantes”, explican.






