La Ciudad se está planteando disponer de una brigada que se dedique única y exclusivamente al mantenimiento y control de los parques infantiles, dados los continuos actos vandálicos que se suceden contra ellos y los destrozos que obligan a que, en perfecto estado, duren poco tiempo.
Durante el año 2013, el Ayuntamiento tuvo que gastarse nada menos que 100.000 euros en reponer lo que otros destrozan, es decir, limpiar pintadas ofensivas de los muros, arreglar destrozos en mobiliarios urbanos... eso sin contar la quema de contenedores, que sigue a la orden del día. ¿Es lógico que una Ciudad tenga que disponer de este tipo de controles para garantizar que los parques que disfrutan nuestros hijos sigan en perfecto estado? No debería ser así porque el Ayuntamiento no está para invertir el dinero de todos los ceutíes en solventar los problemas de incivismo, mala educación y vandalismo que se suceden en Ceuta. Y lo peor es que ese tipo de actitudes se repiten en demasía, son cada vez más frecuentes. Ha habido casos en los que parques recién inaugurados han sufrido destrozos o quemas. O, parques recién arreglados, han vuelto a ser pasto de quienes tienen como único fin acabar con las infraestructuras de las que disfrutan los demás y, en este caso específico, los más pequeños. Que la Ciudad se vea obligada a tener una brigada para este menester no es una buena noticia. Pero no lo es, no porque falle el interés de la institución municipal, sino porque demuestra que como sociedad hemos fracasado al tener que estar buscando medidas que vengan a paliar una problemática de índole social, familiar y estructural de la propia ciudad. El coste de un parque infantil oscila entre los 50.000 y los 60.000 euros. Resulta difícil dar con los autores de los destrozos. El agujero en la bolsa de inversiones urbanas tiene responsables.





