Se vuelve a poner de manifiesto el mismo escenario delictivo: robo, implicación de ladrones más que fichados por la Policía al tener cuantiosos antecedentes y una frontera demasiado permeable.
Detrás de los robos y daños registrados entre el 29 de mayo y 2 de junio en el cementerio hebreo estaban dos marroquíes que ya han sido detenidos por la Jefatura Superior. Su objetivo no era otro que el de hacerse con los objetos que había en su interior para después venderlos.
Uno de los detenidos ha sido el llamado Y.B., quien figuraba como arrestado hasta en tres ocasiones por infracción a la Ley de Extranjería. Tras ser oído en sede judicial quedó en libertad ya que se trataba de un menor.
El segundo de los detenidos es el llamado A.Z., de 31 años, también marroquí e indocumentado. Su historial es llamativo: detenido hasta en 66 ocasiones previas por diversos delitos (muchos de ellos son infracciones de la Ley de Extranjería que no conllevan prisión), consta en los archivos policiales por el uso de diez identidades falsas para ocultar la verdadera. Además le constan dos requisitorias en vigor y una prohibición den entrada en el país. A pesar de este auténtico rosario delictivo, A.Z. estaba en la calle, se ocultaba durmiendo en acantilados o zonas abandonadas y pretendía burlar a la Policía como hacen otros, moviéndose en ese auténtico limbo en que se ha convertido el espacio fronterizo.
La Jefatura Superior ha explicado en una nota de prensa que llegó a los arrestos después de recibir una llamada sobre un robo dentro del cementerio, algo de lo que ya tenían constancia ya que la comunidad israelita había presentado denuncia al comprobar que sus instalaciones habían sido violentadas. Los ladrones habían entrado mediante la técnica del escalo a través del muro. Ya dentro se hicieron con lo que les suponía una ganancia económica, llegando a romper la puerta de cristal de acceso.
Se llevaron mobiliario, rompieron ventanas, inutilizaron la camilla de transporte de cadáveres y se llevaron el aparato de aire acondicionado. Al verlos cargando con él, un ciudadano llamó a la Jefatura, cuyos agentes sorprendieron al que ha resultado ser menor subiendo la cuesta de San Antonio con el aparato a carga. Su compañero de robos y destrozos huyó sin que pudiera ser alcanzado pero sí identificado. Se le detendría después en la barriada del Sarchal en donde se le encontró dos bolsas de plástico en las que guardaba tres mantas negras: una con el símbolo de la estrella de Israel, otra con letras en hebreo y una tercera con la estrella de Israel en color plateado. Las tres figuraban en la denuncia que se había presentado en Jefatura Superior por parte de la comunidad notificando las sustracciones en el cementerio.






