Las intervenciones que se produjeron ayer en la reunión del Comité Ejecutivo del Partido Popular tuvieron las dos caras del análisis. Por un lado, como es lógico, estaba la parte positiva, es decir, la victoria es incuestionable aunque se ha bajado en número de escaños y en votos populares, pero de todas maneras los ceutíes han vuelto a ofrecer tanto al PP como a Vivas esa mayoría que había solicitado el cabeza de lista el mismo día que comenzó la campaña electoral.
Además, tampoco se puede olvidar que han contado con más de un cuarenta y cinco por ciento de los votos escrutados, de manera que de cada diez ceutíes que han depositado su papeleta casi cinco lo han hecho al Partido Popular y que el siguiente partido que ha obtenido representación en la Asamblea, el PSOE, se encuentra a más de treinta puntos de diferencia. Por supuesto, por un lado como decíamos, el lado positivo, pero luego también está la autocrítica. Una autocrítica que el primero que la ha estado poniendo encima de la mesa en todas sus intervenciones públicas desde el mismo domingo es el presidente Vivas. Una autocrítica que pasa por dos líneas distintas, aunque tienen mucho en común. Por un lado, la labor del partido, que debe hacer todo lo posible para contar con una mayor presencia en la vida diaria de Ceuta y además recuperar ese voto perdido en los últimos comicios. Y por otro, el Gobierno que se conformará en la Asamblea, atacando esos déficit que los ciudadanos se han encargado de recordar durante los contactos que han mantenido en esta campaña con los populares. Las dos caras de la moneda y una conclusión muy clara y es que tienen mucho trabajo por delante.





