Los inmigrantes que deambulan por el puerto intentando buscar la forma de colarse en los ferry han convertido los techos de la estación marítima y de las gasolineras en su propia vivienda. Hasta allí trepan para dormir entre cartones y esperar el momento idóneo para alcanzar los barcos. A nada temen.
Ni siquiera a trepar por el mismo punto por el que hace un mes se precipitó un compañero, Khaled, encontrando su muerte a los pocos días en el Hospital. El lugar que eligió este argelino para trepar es el mismo que, a cada momento, se erige en ruta para sus compatriotas. La vida se hace sobre los techos sin que las fuerzas de seguridad puedan poner remedio a la problemática. Esta misma semana se realizaron operaciones para identificar a inmigrantes que, tras ser retirados de la zona portuaria, volverán al mismo sitio por cuanto son inexpulsables. La Policía del Puerto retiró todos los cartones ubicados en los techos ante el temor de las estaciones gasolineras de que prendieran fuego. Las acciones policiales quedan sometidas, no obstante, a la incapacidad de hallar una salida a este círculo.






