El supuesto hallazgo de un cachorro de pastor alemán víctima de una brutal agresión movilizó el pasado 22 de marzo a miles de ceutíes que mostraban en las redes sociales su enérgica condena al trato dispensado al animal, que moriría horas después tras no poder salvar su vida el veterinario que lo atendió.
El caso de Hacho, apodado así por el lugar en el que un grupo de menores aseguraba haberlo encontrado, generó un torrente de denuncias e indignación que incluso alentó una llamada a la movilización –finalmente no concretada– y la recogida de firmas a través de varias plataformas virtuales. El Seprona de la Guardia Civil acabaría desmontando la historia al demostrar que el perro se precipitó por el hueco de una escalera mientras jugaban con él unos niños que, temerosos de las consecuencias, construyeron una historia ficticia.
Con ese precedente aún fresco, la Protectora de Animales y Plantas de Ceuta acaba de lanzar un mensaje clarificador: se agradece todo el respaldo ciudadano y la movilización en defensa de cualquier especie víctima de maltrato, pero los cauces deben ser los adecuados o, de lo contrario, la alerta puede provocar más perjuicio que el beneficio perseguido. Lo atestigua Jorge Ramos, representante de la asociación, con un elocuente ejemplo: la gigantesca difusión que tomó la historia de Hacho provocó que cuando se personaron los técnicos de Sanidad Animal en el domicilio del presunto propietario el resto de la camada había ya desparecido. “Es verdad que cuando alguien conoce un suceso como ése lo primero que pasa por su cabeza es hacerlo público, pero hay que tener cuidado. En Ceuta, por decirlo de alguna forma, nos conocemos todos y si la información sale a la luz con tanta rapidez no hay tiempo de que actúe quien tiene que hacerlo, ya sea Sanidad, la Policía o la Guardia Civil, y estonces es muy fácil que sea imposible sorprender al infractor con las manos en la masa porque ya habrá inventado cualquier coartada”, detallaba ayer Ramos a El Faro.
Frente a ese riesgo, constatado con hechos, la Protectora contrapone el final feliz de otro suceso que también tenía como protagonista a un perro y que considera que se resolvió de forma satisfactoria porque el arma utilizada fue, precisamente, esa prudencia que reclama. La Policía Local fue alertada el pasado verano de que el animal, de unos ocho o nueve años, estaba amarrado, sin agua ni comida, en un patio a una viga de madera. Al ser interrogado, el hombre que estaba a su cargo reconoció sin alterarse que pensaba dejarlo confinado allí hasta que muriera porque era viejo y ya no le servía “para nada”. Fue rescatado, junto a otros dos ejemplares, y trasladado hasta la Protectora. Sobre el infractor recayó una sanción que Ramos celebra como “fortísima” y “ejemplar”.
Los animalistas citan este último caso como sólo uno de las decenas que la Protectora ha impulsado presentado las denuncias correspondientes ante las autoridades de Sanidad Animal o las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. “Hace unos días estuvimos en Sanidad y pudimos ver sobre una mesa un buen número de expedientes abiertos a instancias de la asociación y que se están resolviendo sin ser aireados, con sigilo para no entorpecer nunca las investigaciones, porque es la mejor forma de garantizar que quien comete el delito pueda ser sorprendido y pague”, detallan.
Esa petición de colaboración, aclara Ramos, no coarta la necesaria colaboración ciudadana, que anima a que siga latente. “Para nosotros es muy reconfortante que tengamos detrás a tanta gente que se indigne contra el maltrato y lo denuncie, pero insistimos en que los procedimientos deben ser otros: en lugar de utilizar las redes sociales pedimos que nos alerten a nosotros o a las autoridades”, insiste.
Incitación a la violencia, acusaciones contra menores... y el riesgo de la imitación
La historia de ‘Hacho’, el supuesto caso de maltrato que al final la Guardia Civil desveló como un accidente fortuito, evidenció hace semanas los riesgos de difundir a través de las redes sociales información no contrastada. La Protectora alerta de la cadena de errores, que partió de un supuesto falso (la brutal agresión que finalmente no fue tal) pero que se ramificó en cientos de comentarios que podrían ser constitutivos incluso de delitos. Por ejemplo, aquellos que alentaban a formar grupos o patrullas para localizar a unos culpables que, en realidad, no existían. Ramos recordaba ayer cómo cobró en apenas horas cuerpo la teoría de que al animal se le había incluso cortado la lengua o destrozado los dientes a fuerza de golpes. “Se dijeron barbaridades, hay que ser prudentes”, reclama para recordar que “el caso era además aún más grave porque detrás de aquello había menores”. “Si alguien mata a otra persona y en lugar de denunciar el hecho a la Policía la gente lo anunciara en internet podría ocurrir que alguien se tomara la justicia por su mano antes de que pudiera actuar la Policía. Eso, que es una aberración, es parecido a lo que puede suceder en el caso de los animales”, añade. La asociación va más allá y lanza otra advertencia: hay maltratadores que, tras conocer casos graves, pueden sentirse tentados a imitarlos para ganar notoriedad en las mismas redes sociales en las que se difunden.
Petición de ayuda en los trabajos de reforma
Además de velar por los animales y contra el maltrato, la Protectora de Animales y Plantas se ha propuesto aprovechar las vacaciones de Semana Santa para mejorar sus instalaciones. Los primeros resultados se dejaban ver ayer: espacios pintados. Los trabajos se extenderán hasta el domingo, de ahí que se anime a todos los defensores de los animales a que se sumen a su labor altruista. Se reunirán todos los días a las 16:00 y piden que se aporten cubos y rulos.






