Cuando los sagrados titulares del ‘Descendimiento’ aparezcan por las puertas del Oratorio de la Santa Cruz será ya, oficialmente, Viernes Santo. Será, además, el inicio del broche de oro a unos meses en los que la Hermandad se ha sumergido en los actos de celebración de su centenario, una efeméride que ratifica su condición de privilegiada en la Semana Santa ceutí.
Suyo ha sido además el honor de haber protagonizado el Vía Crucis del Consejo de Hermandades y Cofradías que se celebró el pasado Viernes de Dolores. “Una alegría y una satisfacción”, reconocía entonces el hermano mayor, Pedro Martínez.
Motivo de alegría es también que este año no se haya reproducido el problema de la falta de costaleros que les obligó, como hoy a ‘Vera Cruz’, a recurrir a la estación de penitencia en parihuelas. En esta ocasión la cuadrilla se encuentra al completo, con 40 costaleros para sostener el peso del paso de silencio del Santísimo Cristo del Buen Fin e incluso relevos. Con ellos estarán el capataz Antonio Vallejo y los contraguías Joaquín Sarriá y Ricardo Navarro.
La estampa que deje a su paso esta madrugada, entre las 0:05 y las 2:45, volverá a ser la de esa solemnidad y recogimiento que la ha caracterizado durante esta sucesión de décadas que jalonan su existencia. De noche, en riguroso y respetuoso silencio, ante fieles y devotos y con el único acompañamiento de esa música de capilla salida de los instrumentos de ‘Hermanos Rején’ que suele invitar a la interiorización del mensaje cristiano y al respeto hacia las Imágenes que procesionan.
Para conmemorar el centenario, la Hermandad ha potenciado aún más sus cultos durante los últimos meses y ha impartido conferencias. Una “manera sobria, como la Hermandad”, celebra su hermano mayor, dispuesto a que las casi tres horas de estación de penitencia saquen a relucir de nuevo esta madrugada todo su buen hacer.






