‘CASA’, ‘Eroski City’, ‘Misako’, ‘Fifty Factory’, ópticas, clínicas dentales... El fenómeno de la franquicia ha arraigado con fuerza en Ceuta hasta convertirse, en los últimos años, en uno de los motores de un sector comercial que cree haber encontrado tras esa fórmula un particular filón de ventas.
Con todos sus pros y sus contras, lograr que el nombre de una enseña de renombre luzca sobre la puerta de entrada del establecimiento es garantía de facturación adicional porque, guste o no, el prototipo de cliente medio siente una devoción especial hacia ciertas marcas. Los datos parecen dar la razón a esa apuesta. Según el Informe 2015 elaborado por Tormo Franchise, una de las grandes consultoras de referencia, en Ceuta y Melilla (no aporta datos desagregados por ciudades) existían al cierre del pasado ejercicio de 2014 un total de 131 establecimientos cuyos propietarios, en todos los casos, habían pactado con grandes cadenas los derechos de cesión de su modelo de negocio. La cifra toma más dimensión si se compara con los años precedentes: doce meses antes eran 106 y en 2012 no pasaban de 83. Traducido a porcentajes, un incremento del 57 por ciento en sólo un bienio que queda muy por encima de la expansión registrada en el promedio del país. La reconversión –que aflora con más fuerza en la actividad comercial pero ha echado el ancla en todos los sectores– tiene también su reflejo en el mercado laboral, tan necesario de estímulos en la ciudad. Los establecimientos franquiciados sostienen en la actualidad en Ceuta y en Melilla –sin contabilizar las aperturas de los primeros meses de año– un total de 800 empleos, elevando con creces el listón de los 521 de finales de 2012. Y todo ello gracias a una inyección inversora que en 24 meses ha escalado también desde 10 millones de euros a 16. Como contrapartida, quienes eligieron ese sistema como compañero de viaje amasaron, en conjunto, la nada despreciable cifra de 44 millones de euros en ventas, mejorando en 16 millones el resultado global de 2012. La penetración de esa fórmula de negocio ha acelerado tanto que el ratio de enseñas por habitante casi ha alcanzado en poco tiempo a Andalucía, donde los 7.545 establecimientos garantizan uno por cada 1.119 ciudadanos. En Ceuta y Melilla, con su padrón conjunto de casi 170.000 habitantes, la proporción queda en un local por cada 1.297. Complicado será alcanzar a Madrid o Cataluña, las dos grandes locomotoras de la franquicia en España con una red casi similar de 11.200 comercios y una media aproximada de 660 potenciales consumidores por negocio. Con el balance anual en la mano, el Informe 2015 de Tormo Franchise cree que aún hay terreno por conquistar para futuros emprendedores. Entre sus conclusiones, la consultora apunta que la franquicia será a media plazo “una de las opciones de mayor confianza para el autoempleo y la inversión”. Para justificar su augurio recuerda que el sector fue capaz de alumbrar a lo largo de 2014 hasta 4.200 nuevas empresas en toda España que han generado en ese tiempo 25.700 nuevos empleos. Y todo ello gracias a 204 nuevas cadenas que han creído conveniente ceder su modelo a terceros a cambio de cuotas de entrada y porcentajes de ventas. “Estamos asistiendo al relanzamiento del sistema de franquicias en nuestro país, algo que continuará en los próximos años”, ratifica la firma.
A favor y en contra de un modelo de negocio en auge
La franquicia tal y como se entiende hoy se popularizó en EEUU a partir de los años 50. La fórmula, con sus matizaciones, se asienta sobre un pacto clave: el propietario de la idea cede al franquiciado durante un tiempo determinado su modelo de negocio a cambio de un canon de entrada y de pagos anuales, fijos o en función de ventas. A favor: el tirón de una marca conocida y un negocio definido en el que no se debe inventar nada. En contra: por lo anterior, el franquiciado tiene las manos atadas porque toda la estrategia la define la matriz.






