El director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, ha defendido que tras más de 18.000 intentos de salto por parte de inmigrantes a las vallas de Ceuta y Melilla los agentes de la Benemérita solo han recibido “tres denuncias y de dudosa veracidad a la hora de presentar pruebas”, por lo que ha garantizado que los agentes “cumplen la ley, como es su obligación”.
Así lo aseguró ayer en la inauguración de un seminario en Toledo, donde afirmó que a pocos metros de las vallas “hay pasos fronterizos habilitados para que pueda entrar legalmente quien quiera”.
“A la Guardia Civil de Ceuta y Melilla no se le puede pedir que haga más de lo que está haciendo. Si tuviéramos la orden de que no entrara nadie, que a nadie le quepa la menor duda de que no entraría nadie. Y si se nos dice que tienen que entrar todos, no queda duda de que no se gastaría ni un minuto en vigilar las vallas”, señaló. En este punto, dijo que los agentes están trabajando “con especial dignidad” y sobre todo “respetando los derechos humanos” de los inmigrantes. “He visto a compañeros cómo cuentan que entregan sus bocadillos y botellines de agua a los inmigrantes”, dijo Fernández de Mesa.
Transmitió su “apoyo y respaldo” a aquellos agentes que “cumplen las órdenes de este Gobierno”. “Siempre hay un garbanzo negro, pero alguien que se aproveche de la ley como miembro del Cuerpo será incapaz de ensuciar la trayectoria inmaculada de la Guardia Civil”, concluyó.





