La masificación en las aulas de Infantil y Primaria se ha convertido en algo característico en los centros. La falta de infraestructuras educativas ha sido un lastre en una Ceuta que ha perdido años e inversiones sin destinar el dinero que se requería, por pura necesidad, a la construcción de colegios.
En otras épocas se consideró que para Ceuta era más prioritario contar con una macrocárcel que tener suficientes escuelas, de ahí que el dinero invertido por Madrid en Ceuta terminara siendo absorbido en su práctica totalidad en la edificación de celdas, barrotes y dotaciones para acoger gran cantidad de presos, muchos más de los que, por pura estadística, acostumbra a acoger la ciudad. Una temeridad que hace sospechar que Ceuta pueda convertirse en lugar refugio para otras penitenciarías, recogiendo traslados de centros. Eso el tiempo lo determinará. El presente actual nos escupe una imagen de la que todas las administraciones, sin distingo político, debieran estar avergonzadas. El 81% de las unidades de los colegios públicos y concertados de la ciudad supera el límite legal previo a la LOMCE y el ‘Decretazo’ de 2012. La media de ocupación de cada clase roza los 28 alumnos y hay colegios en los que se alcanzan los 34. Esta situación, junto a otros factores más, inciden directamente en el nivel educativo que sitúa a Ceuta entre las regiones del país con mayor fracaso escolar. A estas alturas está más que reconocido el origen de esta caída en picado, lo curioso es que no se hayan adoptado medidas urgentes durante años y años de gestión. Ha sido ahora cuando las administraciones han buscado salidas a modo de ‘parcheos’ porque no hay dinero. El resultado contra el que hay que luchar lo sufren a diario maestros pero también escolares.





