La Gran Vía luce ya buena parte del mobiliario urbano comprometido por Servicios Turísticos para renovar la imagen de esta céntrica zona en la que se concentran abundantes cafeterías y tascas.
Los parasoles y adornos han sido instalados a lo largo de las dos avenidas unificando así criterios en cuanto a la imagen y colorido que presentaban hasta la fecha.
Pero los cambios no han sido recibidos de igual manera por todos. Algunos responsables de cafeterías han expresado su malestar por el hecho de que se verán obligados a retirar buena parte de las sillas de terraza de que disponen ahora y que están ocupando la acera más cercana a sus negocios.
Consideran que los puntos de atención que se permitirán tener son escasos y se han mostrado contrariados por esta medida que ya fue anunciada hace meses por el responsable del organismo, Juan Manuel Doncel.
Servicios Turísticos considera que la renovación era necesaria puesto que había que dar un cambio "ostensible" de la estética e imagen de la Gran Vía, considerando que medidas como éstas servirán fundamentalmente para mejorar los negocios de hostelería ubicados en esta zona.
Según lo estipulado en el contrato que Servicios Turísticos licitó, en las terrazas de la Gran Vía se van a colocar 26 parasoles, 31 separadores y 20 maceteros con árboles o arbustos ya plantados, una inversión a la que la administración local ha destinado 35.396 euros. Su colocación ha venido avalada por un informe de los técnicos de Fomento.
Los parasoles cuadrados instalados tienen una altura mínima de 2,25 metros y quedan rematados con lonas lisas, sin publicidad de marcas. También se han colocado separadores para acotar las zonas de terrazas, con una altura máxima de 90 centímetro, y en el lote de cambios se incluyen maceteros de hasta 80 centímetros fabricados en acero, aluminio o piedra, en color liso, para albergar arbustos de hasta 1,5 metros.
El propio Doncel manifestó en anterior conversación con este medio que la idea de Servicios Turísticos no es parar aquí, sino que "queremos que haya una continuidad, por lo que lo más seguro es que la siguiente zona en la que trabajemos sea el Paseo del Revellín".
De momento algunos de los hosteleros afectados denuncian que estos cambios pueden afectar a la cuenta de resultados de sus negocios.
Mobiliarios, cambios... y críticas
La colocación de los parasoles o de los separadores, todos iguales, luce ya en buena parte de la Gran Vía. La idea es unificar criterios y eliminar la 'invasión' de terreno con elementos que rompan con la nueva estética que la Ciudad quiere dar a la Gran Vía. Pero también hay decisiones que se consideran equivocadas, como la ubicación de contenedores -tal y como aparecen en la imagen superior- justo a la salida del ascensor, dando una primera imagen de abandono y suciedad.






