Obimasa está trabajando ya en la restauración de la masa forestal incendiada el pasado verano.
Una tarea con la que se quiere recuperar parte de la zona afectada en Aranguren y la Lastra, después de que este punto sufriera uno de los incendios más graves de los conocidos en la ciudad. Pinares arrasados, especies protegidas perdidas... ahora se trata de intentar sacar adelante uno de los pulmones de Ceuta trabajando con el tiempo suficiente para que la zona muerta pueda recuperar algo de vida. Paralela a la actuación medioambiental desarrollada, cabe disponer la atención precisa al ejercicio de mayores controles en los montes, toda vez que de este siniestro nunca se ha podido averiguar la autoría para poder ejecutar una acción penal contra quienes terminaron causando este daño. En eso debe estar orientada la actuación de unidades policiales encargadas del control medioambiental, tal es el caso del Seprona, que debe disponer de más medios para garantizar un refuerzo en determinadas investigaciones y una acción contundente sobre este tipo de situaciones. En la memoria de todos están las imágenes de aquel mes de julio en el que Ceuta requirió de la presencia de hidroaviones para poder sofocar las llamas, empleándose más de un día y medio en tener controlado el lugar garantizándose así que no volvieran a reavivarse más focos en este mismo punto.





