Aunque la llegada está prevista para esta noche será mañana jueves cuando el desplazamiento del presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla, Juan José Imbroda, se vista de la oficialidad lógica de una agenda apretada que finalizará con una comparecencia conjunta con el presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, Juan Vivas.
Hace casi tres lustros se oficializaron de alguna manera la necesidad de acudir conjuntamente ante la Administración General del Estado, no solamente para reivindicar, sino también para explicar la realidad de los dos territorios. Lo cierto es que como reconocen los dos presidentes, aunque queda mucho camino por andar, porque el tiempo que se había perdido con anterioridad había sido mucho por peleas intestinas que no tenían a los intereses generales de ceutíes y melillenses el norte de actuación de las Corporaciones. Pero también hay que reconocer que igualmente se ha avanzado y que tanto Ceuta como Melilla están hoy en día en la media nacional en la prestación de muchos servicios básicos. Sin embargo, existe un punto que resultó esencial y que se convirtió en la piedra filosofal que ha permitido ir construyendo esos edificios que actualmente son Ceuta y Melilla. Y esa piedra filosofal no es otra que la estabilidad política, como ha señalado en muchas ocasiones el mismo presidente Vivas y también hoy subraya el presidente Imbroda en la entrevista que publicamos en páginas interiores. Tras las convulsiones políticas que se vivieron en las dos ciudades a lo largo de casi veinte años, la llegada de Vivas por un lado y de Imbroda por el otro a la Presidencia de las dos ciudades permitió iniciar un período de prosperidad que no se había conocido con anterioridad. Dice el mismo presidente Imbroda en la entrevista que tanto ceutíes como melillenses siguen confiando mayoritariamente en el Partido Popular porque detrás existe un gran trabajo realizado. Y no le falta razón. Sería prolijo señalar un contenido de las distintas consecuciones logradas.





