Los diez folios que el Real Instituto Elcano dedica en su último informe a Ceuta y Melilla alimentaron ayer las reacciones de partidos políticos y colectivos ciudadanos.
De entre todos los augurios que enumera el centro de estudios en su documento España mirando al sur: del Mediterráneo al Sahel, el que alerta del estallido de un hipotético conflicto político y social si la población de origen musulmán continúa ganando peso encendió críticas e incluso protestas. El Gobierno asumió parte de las alertas, pero prefirió optar por la prudencia en su lectura.
Desde el Ejecutivo, su portavoz, Emilio Carreira, reconocía a El Faro que el informe es “un buen instrumento de trabajo”, pero no dudó en cuestionar los puntos que atisban un proceso de “marroquinización”. Para el también consejero de Economía, la división de los ceutíes por credo u origen no es, en el ámbito político y nacional, aceptable: “La españolidad de Ceuta no está en cuestión ni en la mente ni en el corazón de ningún ceutí, con independencia de cuál sea su credo religioso o su lugar de origen”.
También matiza la advertencia del Instituto sobre la necesidad de que ambas ciudades entren en la Unión Aduanera y su excesiva dependencia de las aportaciones estatales. “Nos gustaría que los ceutíes pudiesen sobrevivir sin incentivos, sin el plus de residencia, sin bonificaciones fiscales a la Seguridad Social y sin ventajas fiscales, pero no es así y antes de renunciar a todo ello, como podría conllevar entrar en la Unión Aduanera y sus normas de armonización, tenemos que tener en cuenta todas las variables”, apunta. Sí acepta las conclusiones sobre los malos resultados educativos, que cree extensivos a toda España y algo que le da pie a abogar “por que las competencias las siga teniendo el Estado”, y sobre el peligro de “entrar en un escenario de riesgo” por el efecto llamada hacia la población marroquí si se intentan compensar las carencias de la población ceutí elevando las coberturas sociales.
Mucho más crítico se mostró ayer el portavoz del primer partido de la oposición, Mohamed Alí. El líder de Caballas no dudó en tachar el documento de “más ideológico que científico, cargado de prejuicios y que no aporta nada a la ciudad”. Frente a las dudas sobre la futura estructura social de la ciudad, Ali apuesta por “un proyecto basado en la multiculturalidad, la convivencia, el respeto y la tolerancia” y dice no entender la alusión constante a “que el componente étnico condicione el voto en una ciudad donde el PP gobierna con mayoría absoluta y hay distritos de amplia mayoría musulmana donde es la fuerza más votada”. También rechaza “el tema subliminal del miedo a las reivindicaciones soberanistas marroquíes”, ya que “cualquier persona que venga sabe que los ceutíes, sin distinción y con carácter general, se sienten españoles, por lo que no hay atisbo de preocupación”. Y un último aviso: a juicio de Caballas afirmar que las prestaciones sociales fomentan la llegada de ciudadanos del otro lado de la frontera “es indigno de una sociedad democrática que debería hacer prevalecer valores como la solidaridad”.
En un artículo publicado en su blog personal y titulado con un elocuente El dejavu del miedo al moro, la diputada no adscrita Fatima Hamed censura que el documento del Instituto Elcano se transforme en un “nuevo intento por sembrar miedos, en un manido y recurrente discurso de asustaviejas”. Sin ahorrar críticas, la impulsora del Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía considera “preocupante la alusión a la estabilidad demográfica e identitaria que se plantea”, que cree que “huele y apesta a prejuicios y al interés supremo por seguir sembrando el miedo al moro”, algo en lo que cree que “algunos aunan esfuerzos”.
Por su parte, el secretario general del PSOE, José Antonio Carracao, abogó por “ser responsables con según qué informes para evitar la polaridad de la sociedad, algo que Ceuta no se puede permitir”.






