Con la finalidad de recaudar fondos para el Banco de Alimentos de Ceuta y para las obras que hay que acometer en la residencia Amor Fraterno, el Movimiento de Cursillos de Cristiandad organizó ayer en la plaza Nelson Mandela, un tapeo solidario por primera vez.
“Estamos muy ilusionados con la experiencia”, reconoce su presidente y también máximo responsable de Banco de Alimentos, Pedro Mariscal. El objetivo, lograr en torno a los ocho mil euros, con los que se contribuirá por una parte, a las obras de reforma en Amor Fraterno, donde se imparten los cursos (el próximo el día 27), pero sobre todo, a la compra de alimentos no perecederos, “porque sigue habiendo mucha necesidad en esta tierra y sabemos, lo vemos todos los días, que los ceutíes son muy solidarios”, subraya Mariscal.
A mediodía se ponía en funcionamiento la gran barra instalada en uno de los laterales de la plaza de la Manzana del Revellín. Allí, un equipo de integrantes del Movimiento de Cristiandad se afanaba en atender a precios muy populares a quienes, atraídos por la música y el escenario, al que se subían de manera improvisada los voluntarios a cantar. “Bebida a un euro, montadito, a otro euro”, subrayaba Mariscal. La iniciativa contó además con una gran paella, con raciones para decenas de personas, donada por un particular. “Todo esto ha sido posible porque mucha gente nos ha ayudado sin pedir nada a cambio”, recalca Mariscal. La empresa Weill, por ejemplo, les ha suministrado las bebidas a precio de coste, y Cappa y Sonalba, que se han encargado de la electricidad y el montaje de sonido, no les han cobrado. “Estamos muy agradecidos porque sin su contribución no habríamos podido realizar esta acción solidaria que para nosotros es tan importante”. Igualmente agradecimiento a las Consejerías de Educación, Cultura y Mujer y Presidencia, por su cooperación.
La organización lleva dos meses preparando esta iniciativa, con la que los miembros del Movimiento de Cristiandad quieren también difundir en qué consisten los cursos y actividades que desarrollan, todos los jueves, entre las 20 y las 22 horas en la Casa del Amor Fraterno, “donde nos reunimos los que somos ya una gran familia, sobre todo para hablar de esperanza y de vida”, subraya Mariscal.






