En la comparecencia que realizó en la mañana de ayer el delegado del Gobierno, Nicolás Fernández Cucurull y el director provincial del Ministerio de Educación y Cultura, Leon Bendayan, se trazaron las líneas maestras del curso escolar que abrirá hoy sus puertas y que, por supuesto, no tiene nada que ver con otras épocas muy convulsas que todavía se recuerdan como un mal sueño, pero que no sucedieron hace tanto tiempo.
Por supuesto, en determinados aspectos se podrá o no estar de acuerdo con el trabajo que se ha realizado desde la Dirección Provincial durante estos quince meses, pero nadie podrá negar que no han trabajando. Lo cierto es que, ahora mismo, la Educación ceutí cuenta con unos planes trazados, tanto en la formación tradicional como en la formación profesional. Se sabe de donde se viene, por donde se va y hacia donde se pretende llegar. Unos planes que han sido fruto de muchas horas de trabajo y de análisis y, porque no decirlo, de conocer a la perfección cuales son las necesidades de Ceuta en materia educativa a todos los niveles. Pero también este inicio de curso debe servir para hacer un llamamiento a todas las fuerzas políticas a nivel nacional, para que sean capaces, a partir de que haya un Gobierno formalizado y que cuente con el respaldo del Congreso de los Diputados, sentarse para lograr un Pacto por la Educación en España. Que las leyes educativas no sean el rodillo de un partido con mayoría absoluta sobre los demás. Todos tendrán cosas que aportar y los alumnos de este país merecen un Plan que no depende de quien se siente en La Moncloa.





