El asesinato de Oujda, la prostituta que murió a manos de un cliente no puede considerarse como violencia de género porque no existe un vínculo afectivo entre el agresor y la víctima.
Ésta es la respuesta del Gobierno a la pregunta formulada por el Grupo Socialista en el Congreso de los Diputados, donde demandaba por qué no se había considerado violencia de género el asesinato en Melilla de una prostituta de nacionalidad marroquí, supuestamente a manos de un militar español, un hecho que ocurrió a finales del pasado mes de octubre. El Ejecutivo señala que rechaza esta consideración del suceso en cuestión basándose en el artículo 1 de la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género.
Se entiende por violencia de género, según explica en su texto, “la manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres que se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aún sin convivencia”.
El Gobierno sí lamenta en su escrito este fallecimiento, “independientemente de su calificación jurídica o policial”, a la vez que “condena todos los actos de violencia que se ejercen contra las mujeres, así como la pérdida de cualquier vida humana”.





