Como se había anunciado por parte de la Ciudad Autónoma y más concretamente desde la Viceconsejería de Festejos, este año la cabalgata de los Reyes Magos iba a estar dedicada al mar. A un mar que es consustancial a nuestra ciudad. Uno de los aspectos esenciales de este verdadera marcha que partió desde la Plaza de Maestranza fueron el gran número de grupos que iban entre carroza y carroza y que hicieron el deleite de mayores y pequeños. Muchos infalibles, desde animales marinos gigantes hasta piratas que no dudaban en dejarse fotografiar con quien se lo pidiera. Desde la misma salida hasta la Plaza de la Constitución todo un bullir de miles de personas, donde algunos de ellos aprovechaban la salida para efectuar las compras en los comercios que permanecieron abiertos hasta pasadas las diez de la noche. La organización de la Viceconsejería de Festejos fue perfecta y no hubo que lamentar ninguna desgracia personal.
El principal objetivo en cualquier tipo de manifestación de estas características es que el público hacia el va dirigida se divierta y éso por puesto que se ha conseguido una vez más, porque a pesar de no contar con un presupuesto muy alto la imaginación se ha echado a volar una vez más.
Los ceutíes salieron contentos de este prolegómeno a la visita de Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente a cada una de las casas durante la última noche. ¡Que se hayan cumplido los deseos que hayan pedido!






