Fuentes de la investigación han informado de que dos de los detenidos, presuntos cabecillas del secuestro y de 38 y 47 años de edad respectivamente, han ingresado ya en prisión, mientras que los otros tres detenidos –de 18, 26 y 27 años– han quedado en libertad con cargos, imputados por su participación en este secuestro en el que se efectuaron varias lesiones sobre las víctimas.
Fueron varios equipos del Grupo Especial de Operaciones (GEO) y de los Grupos Operativos Especiales de Seguridad (GOES) los que lograron la liberación de los dos hombres que estaban secuestrados y que estaban continuamente vigilados por los detenidos, quienes llegaban a hacer incluso turnos de relevo para no dejarlos en momento alguno sin control.
Según la Policía, el punto de partida de toda esta historia fue la compraventa de una cantidad de hachís valorada en 90.000 euros, transacción que se frustró porque una tercera persona relacionada con las dos víctimas se apropió de la droga y la envió a Francia, culpando de este hecho a los secuestrados. Los dueños de los estupefacientes decidieron cobrarse la deuda raptando a estas dos personas, a quienes reclamaban además 10.000 euros en intereses, es decir, en total 100.000 euros.
Tras localizar a los cautivos, las fuerzas policiales asaltaron simultáneamente y de madrugada las tres viviendas de las que consta la finca, liberaron a los rehenes y detuvieron a cinco personas de 18, 26, 27, 38 y 47 años, acusadas de planear y ejecutar el rapto, así como propinar continuas palizas a una de las víctimas durante el cautiverio.
Asimismo, las fuerzas policiales se incautaron de una escopeta con cañones recortados y varias armas simuladas, como dos subfusiles y una pistola y de otros enseres, como un chaleco táctico, abundante munición, teléfonos móviles, una baliza GPS de seguimiento y un vehículo.
La investigación y operación fueron desarrolladas por agentes de la sección de secuestros y extorsiones de la Comisaría General de Policía Judicial, de los GOES y los grupos de atracos y de vigilancias de la Jefatura Superior de Policía de Andalucía Oriental, del grupo de crimen organizado de la Jefatura Superior de Policía de Ceuta y del GEO.
Tres días de denuncia y control
Nada más producirse el secuestro del ceutí y su amigo (también residente en Ceuta desde hace muchos años), se puso en conocimiento de la Policía lo que había pasado, comenzando así una investigación marcada por seguimientos y controles constantes. Después de tres días de sucederse los hechos, se preparó la intervención para liberar a los rehenes toda vez que los secuestradores habían amenazado con matarlos. Ambos fueron encontrados atados y habían sido golpeados en varias ocasiones durante el rapto.






