Cuando han transcurrido cuatro días desde que se inició la polémica sobre la presunta privatización del Hospital Universitario de nuestra ciudad ha quedado claro que lo que se convirtió en un castillo de naipes porque no tenía ninguna justificación, así quedó demostrado a las pocas horas, desmonta cuantas plataformas se han creado al albor de la llamada del PSOE para la celebración de una reunión. Las manifestaciones realizadas por la secretaria del Partido Popular, Yolanda Bel, han sido contundentes para afirmar que no se realizará ninguna privatización en la Sanidad de nuestra ciudad. Sin embargo, de todas estas polémicas ante la opinión pública siempre se pueden extraer conclusiones que permiten, a lo mejor, estar preparados para futuras situaciones que, desde luego, a buen seguro volverán a colocar al Ingesa de Ceuta en el ojo del huracán. Es cierto que el Ingesa ha enviado dos notas informativas, tanto el lunes como el martes, para explicar su posición, pero se ha echado de menos una comparecencia pública por parte del director territorial. El delegado del Gobierno ya dijo en su día, cuando tomó posesión del cargo, que no siempre sería él quien diera la cara en los distintos asuntos que tuvieran cobertura informativa que fueran competencia de la Administración General del Estado, sino que para ello existían responsables al frente de cada una de las áreas. Pues bien, ha faltado esa rueda de prensa dando la cara ante la sociedad ceutí y explicando en qué consisten las unidades de gestión clínica para que no haya equívocos. Explicar ante los ciudadanos es una práctica muy conveniente en democracia. Porque los directores territoriales son cargos políticos, aunque a ellos les guste más señalar que son cargos técnicos. Han sido nombrados por un político que es el delegado del Gobierno. Y la política requiere como primer mandamiento el explicar todos los detalles antes los ciudadanos que son la base sobre la que asienta el sistema.





